El concierto de la noche del sábado 26 de noviembre confirmó la vocación salsera de la capital de la montaña. Ante un auditorio lleno de Plaza Mayor, dos orquestas extranjeras desplegaron los ritmos afrocaribeños para poner a bailar al público con las canciones de Héctor Lavoe —el cantante de los cantantes— y de Roberto Roena. Los repertorios de ambas orquestas fueron un viaje a una de las épocas doradas del sonido latino, ese periodo que los entendidos llaman con el nombre de salsa brava.
Poco después de las diez de la noche los músicos de la Lavoe Orchesta —agrupación internacional que reúne intérpretes de Puerto Rico que compartieron tarima con La Voz— encendieron la fiesta con los acordes de El rey de la puntualidad, un tema jocoso sobre la proverbial costumbre de Lavoe de llegar tarde a todos los sitios.
Mientras Chino Núñez, José Mangual, Ray Martínez y Arturo Ortíz hacían de las suyas en los timbales, el bongó, el contrabajo y el piano, respectivamente, el venezolano Joseph Amado dejaba a los asistentes con la boca abierta por el parecido de su registro tonal con el del cantante de Periódico de ayer.
El día de mi suerte y Juana Peña fueron las dos primeras canciones del concierto, tomadas de un extenso repertorio que ya hace parte de la tradición bailable de América Latina.
Las canciones Escarcha, Ausencia y Amor de la calle llevaron al recital a un punto de pura energía: las trompetas y las percusiones hicieron que pocos pies se quedaran quietos en el auditorio. En sus interpretaciones, Amado no pretendió ser un facsímil de Lavoe ni tampoco salió a escena con el disfraz del cantante. No. Por el contrario, a partir de la similitud de su voz con la de Héctor le rindió un homenaje al artista, dejando de paso muy satisfecho al público. El cierre de la presentación de la Lavoe Orchesta no pudo ser otro distinto al de la canción Todo tiene su final, uno de los hitos de la trayectoria de Lavoe y de La Fania.
Tras un receso de menos de quince minutos, La Apollo Sound inició su performance. Dirigida por Manolito Rodríguez –uno de los tesoros musicales de Puerto Rico– y con la presencia de intérpretes de los quilates de Pedro Bermúdez, Angie Machado, Edwin Clemente y Pedro Pérez, la orquesta demostró que el legado de Roberto Roena no ha caído en el olvido. Para darle una idea de la talla de los músicos a los no conocedores del circuito de la salsa, basta con decir que esta Apollo Sound que se presentó en Medellín podría ser la selección musical de Puerto Rico. Y así quedó demostrado desde el minuto uno de su acto: los acordes de Tu loco loco y yo tranquilo despejaron cualquier duda.
La presentación de La Apollo Sound tuvo tres momentos cruciales: el homenaje que los organizadores le rindieron a la memoria de Tito Cruz, fallecido en agosto de 2022. Los otros dos fueron las canciones interpretadas por Carlos Santos –El Guaguancó del adiós– y Sammy González –Parece Mentira–, dos de las voces de las nóminas originales de la orquesta.
Durante las casi dos horas de presentación de La Apollo el director Manolito Rodríguez irradió adrenalina: bailó hasta la extenuación, no se estuvo quieto un solo segundo.
Desde los ochenta, gracias a Fruko y a Joe Arroyo, Medellín ha sido salsera. Conciertos de este tipo confirman la predilección de la Ciudad de la Eterna Primavera por los ritmos del Caribe.