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Entretenimiento | PUBLICADO EL 06 mayo 2022

Glenn Close ahora es espía internacional

La actriz se une a la serie israelí Tehran, de Apple TV+, para interpretar a una infiltrada británica dentro de Irán.

  • Para la actriz, el uso del Shayla le dio una idea de lo opresiva que es la situación de las mujeres en Irán. FOTO cortesía
    Para la actriz, el uso del Shayla le dio una idea de lo opresiva que es la situación de las mujeres en Irán. FOTO cortesía
  • Para la actriz, el uso del Shayla le dio una idea de lo opresiva que es la situación de las mujeres en Irán. FOTO cortesía
    Para la actriz, el uso del Shayla le dio una idea de lo opresiva que es la situación de las mujeres en Irán. FOTO cortesía
María Antonia Giraldo R.

Tamar Rabinyan es una agente del Mosad, el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales de Israel, que llega a Teherán, la capital de Irán, para hackear los radares aéreos del país y permitir que la Fuerza Aérea Israelí pueda volar una central nuclear. La idea es casi inconcebible, cuando se sabe que israelíes e iraníes son enemigos jurados, y este último país tiene tantas restricciones sociales que los extranjeros son muy pocos y llaman mucho la atención. Tamar es seleccionada porque nació en Irán, pero su familia emigró pronto y se instaló en Israel, ella sabe farsi, pero lo habla con acento, y tendrá que camuflarse, con ayuda de otros agentes infiltrados para lograr su misión. Esa es el argumento de la primera temporada de Teherán, una producción israelí de Apple TV+ dirigida por Daniel Syrkin y escrita por Dana Eden.

La idea de los creadores era tender puentes entre ambos países y ponerse en los zapatos de sus enemigos, así tuvieron que investigar sobre Irán y construir personajes de esa nacionalidad, con los que se pudiera empatizar. No se trataba de crear enemigos planos, sino conflictos y matices que hicieran dudar entre quién es el bueno y quién el malo, o más bien, darse cuenta de que los individuos pueden ser virtuosos, pero las instituciones a las que responden, son corruptas.

En la serie se hablan tres idiomas: inglés, farsi y hebreo. La protagonista, Niv Sultan tuvo que aprender farsi para su papel, lo mismo hizo la reconocida actriz Glenn Close, que entra a ser parte de la segunda temporada que se estrena el viernes 6 de mayo. La serie se grabó en Atenas, lo que significó un reto porque, aunque es similar a Teherán estructuralmente, la capital iraní es menos colorida y, por ejemplo, no hay grafitis. “El alcalde estaba feliz con nosotros, porque pintábamos donde grabábamos y cuando volvimos para la segunda temporada, las paredes seguían limpias”, contó Eden.

En la segunda temporada se logra dar un vistazo a otra cara del régimen, pues Tamar se debe infiltrar en el mundo de los hijos de la élite. Un grupo que goza de los privilegios que nadie más tiene en el país, como hacer fiestas mixtas en piscinas, tomar alcohol, usar drogas, correr autos de carreras por las autopistas y postearlo en Instagram. “Un nuevo mundo de los jóvenes, que nadie ha visto de Irán”, dijo Syrkin.

La serie se filtró en el país oriental y los creadores recibieron algunos comentarios positivos con respecto a su veracidad, incluso se discutió en el parlamento, por supuesto, para su desaprobación. La primera temporada ganó el Premio Emmy Internacional a mejor serie dramática, un impulso para la segunda que está más cerca al mercado internacional, con mucha más acción, giros dramáticos y la estrella de Hollywood Glenn Close, con la que EL COLOMBIANO conversó en un encuentro con prensa internacional.

¿Es cierto que trabajó con refugiados iraníes?

“Sí, teníamos muchos refugiados iraníes como extras y también trabajando en la producción. Una de mis entrenadoras de farsi, que siempre estaba en el set, era refugiada y mi peluquera, así que pasé mucho tiempo con ellos y me compartieron sus historias”.

¿Cómo fue el trabajo?

“No había visto Tehran, cuando me ofrecieron este papel para su segunda temporada, así que rápidamente la vi y estaba muy, muy impresionada. Pensé que representaba todo un territorio nuevo para mí, nunca había interpretado a una mujer inglesa en Teherán, que es psiquiatra y agente encubierta del Mosad, también poder filmar en Grecia, con un equipo que no tenía el inglés como su primer idioma fue algo nuevo. Me pareció importante el hecho de que Apple esté tomando estos shows que salen de varios países, que no son angloparlantes, y los ponga en una plataforma global. Tenía muchas ganas de ser parte de la primera ola de este tipo de series”.

Los personajes son mujeres de acción, pero ¿cómo la feminidad se convierte en un arma?

“Para mi personaje, el hecho de que ella es una psiquiatra de renombre, que las autoridades del país la reconocen y le envían pacientes, fue muy útil como coartada. También creo que sacó a relucir su lado empático, ella puede usarlo para sus propios intereses, pero creo que podía sentir dónde la gente era débil y cómo abordar eso o usarlo”.

¿Qué piensan sobre la cultura iraní y de sus jóvenes?

“Aprendí mucho preparándome para esta serie, leí mucha historia y era totalmente ignorante de que había un vínculo muy fuerte entre Israel e Irán, eso fue una sorpresa para mí que hay muchos judíos iraníes. Es como si la historia los hubiera separado, un aspecto de la serie que fue un gran aprendizaje. El show es sobre el área gris de la vida, en la que nadie tiene toda la razón ni está totalmente equivocado, no totalmente negro ni totalmente blanco, y creo que eso lo hace todo muy humano, ahí es donde todos vivimos”.

¿Qué tan importante es dar espacio a otras culturas?

“Creo que todos estamos aprendiendo, en todo el mundo, que hay varias realidades en la vida, que lo que las noticias te dicen es una realidad y lo que los gobiernos te dicen es otra, vivimos en muchas capas de realidad. Así que es muy difícil saber a veces lo que es real y lo que no, esa es una de las dificultades de negociar en nuestro mundo hoy.

Quería aprender el idioma y hablarlo lo mejor posible, para que la gente de habla persa se sorprendiera y me entendiera, y porque realmente lo hago con respeto. Los americanos solemos pensar que los demás deben aprender inglés, pero yo no lo creo así, creo que la realidad es otra. Creo que tenemos que abrazar todas las culturas y tener respeto por su idioma y su cultura.

Para mí fue una manera de mostrar cómo me siento”.

Fue una de las primeras actrices que dio el salto del cine a la televisión, ¿qué le gusta de la televisión?

“Creo que muchas veces los escritores de películas tienen que truncar las cosas y a veces puede ser una tensión. En realidad, creo que la mejor manera de contar una historia ahora es una miniserie, en la que el escritor puede decir lo que necesite en un número de episodios. Y si eres actor en una serie como esa, desarrollas una historia real con ese personaje y con los que te rodean, eso es muy valioso para un actor, tener ese tiempo y espacio para respirar y crear la historia, desarrollar el personaje. Siempre he tenido un gran respeto por la televisión y creo que nosotros en realidad podemos tener muchos más espectadores en las plataformas de los que podríamos tener comprimidos en una película, y creo que ahí es donde probablemente nos quedaremos, aunque todavía espero que las películas se sigan haciendo para que la gente se reúna y las vea en un teatro”.

¿Su personaje termina siendo actriz a su turno, cómo usó eso para su interpretación?

“Creo muchos de los personajes en mi imaginación, trato de ponerlos en situaciones y solo tengo que seguir pelando las cosas hasta llegar a la esencia de ese momento. Creo que son buenos en lo que hacen, así que al proyectar una persona son muy creíbles para las personas que los rodean, creo que ahí es donde ser actor y ser un agente que está actuando es genial, es divertido darse cuenta de eso”.

¿Qué significa ser una mujer en Irán?

“Mi peluquera era iraní, así que ella era experta en poner el Shayla, pero como estadounidense, pensaba en que ellas tienen que tener eso cada vez que salen, cada vez que están con un hombre tienen que tener ese pañuelo y me hizo dar cuenta de cómo se sentiría ese tipo de supresión. También leí algunos libros maravillosos sobre la vida iraní de las mujeres, uno de mis favoritos se llama Leer a Lolita en Teherán, escrito por una profesora, ella pasó por los diferentes cambios de régimen y todo se redujo al amor a su país, cómo ella quería lo mejor para el pueblo iraní. Tratar de entender lo que ellos como pueblo han pasado y ese tipo de opresión fue muy informativo, aleccionador y una gran experiencia de aprendizaje”.

María Antonia Giraldo Rojas

Periodista cultural del área de Tendencias de EL COLOMBIANO.

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