Es la primera vez que el maestro Valeriano Lanchas comparte escenario en Medellín con el pianista Juan David Mora. Aunque la voz del bajo/barítono y la música que sale del piano de Mora han coincidido desde 2019 en Bogotá y Manizales. Incluso en pandemia tuvieron un concierto que se transmitió en vivo, cuenta el pianista, desde el Teatro Mayor en Bogotá. Pero hasta ahí. Juntos, en esta ciudad, se encuentran hoy en la noche, a las 7:00, en el Teatro Metropolitano, como parte de la Temporada Internacional de Música Clásica Medellín Cultural.
El programa que se escuchará reúne las obras Le bestiaire, de Francis Poulenc; La regata veneziana, de Gioacchino Rossini; Les nuits d’été, de Hector Berlioz y cuatro canciones de Henri Duparc. Obras escasamente difundidas en esta urbe.
“Vamos a hacer ciclos de canciones, son grupos que los compositores hicieron para que suenen juntas –explica el maestro Valeriano. Hay de todos los tamaños y largos. Vamos a tener dos ciclos franceses, que son El Bestiario de Poulenc, seis canciones sobre poemas de animales, que son miniatura. Las seis duran cinco minutos. Después vamos a hacer las noches de verano, de Héctor Berlioz, que son poemas del romanticismo francés, va a ser algo muy teatral, muy profundo, y es una música impresionante. Esto lo habíamos hecho en Bogotá en el Teatro Mayor, durante la pandemia, cuando ya se pudo abrir algo de público y queríamos volver a hacerlo porque esto es como ese plato fuerte del recital”.
Sobre esta pieza, Mora añade que son unos textos muy tensos, oscuros, “porque hablan mucho de la muerte de la tristeza. Al final, pues digamos que todo cambia un poquito, pero son piezas densas musicalmente, muy profundas”.
De Duparc, el pianista precisa que es un compositor con un catálogo reducido. Si bien vivió 85 años, solamente tiene 17 canciones, de las que 16 son para voz y piano. La 17, añade Mora, es para un dueto y piano.
Sobre las de Rossini, el cantante lírico explica que son el postre: un ciclo de tres canciones muy divertidas, no son en italiano sino en dialecto veneciano, y narran una regata desde que el conjunto sale hasta que gana el premio. “Son canciones muy divertidas que Rossini compuso cuando se retiró de su carrera como compositor de ópera y se dedicó en su apartamento de París a organizar almuerzos con sus amigos. Para cada almuerzo componía canciones graciosas, simpáticas e inesperadas, y creó un álbum que se llama Pecados de vejez. Esta Regata Veneziana es un extracto de ese trabajo”.
Un repertorio, concluye Lanchas, variado, con movimiento y además divertido.