Anaís, una perra criolla de color negro y pecho blanco, era caprichosa para comer. No le gustaba el cuido más barato; malas noticias para el bolsillo de su dueña.
Otro caso es el de Samuel, un gato persa de dos años que rechazó comida sabor a trucha y salmón porque estaba acostumbrado a la que sabía a venado y salmón. Solo eso, las preferencias de las mascotas, son parte fundamental en su alimentación más no en su nutrición.
Para la doctora María Soledad González Domínguez, veterinaria con maestría en medicina interna, la palatabilidad (cualidad de un alimento de ser grato al paladar) es importante pero hay que controlar ese apetito antojadizo para no caer en uno de los problemas más graves de la salud en las mascotas hoy en día: la obesidad....