Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Lo escribieron nueve niños de la vereda La Porquera, en San Vicente. Un proceso que empieza en una pequeña biblioteca.
Jerónimo quería escribir mejor, por eso dejó el lápiz. Ahora había que escribir con lapicero y en cursiva: vea, le dijo a la profesora, estoy tratando de tirar la letra para un lado. La búsqueda era de él: quería ser un escritor de versos con una letra bonita.
La editora de este libro ha preguntado qué me está pasando que estoy escribiendo tan raro. Lo que me está pasando es que estoy evolucionando en la escritura. El año pasado escribí un cuento muy bueno y los lectores estaban admirados con mi talento. Cuando fui al baño, escuché a unas señoras diciendo: “Qué niña para escribir, ¿de dónde sacará todo eso?”. Ahora estoy tratando de mejorar mi talento explorando el verso.
Eso escribe Silvestre en la página 31. Ella es la niña protagonista del libro que nació en La Casita Rural.
Si las dos historias tienen que ver, no importa. En la ficción no hay que pensar si eso que pasa en las hojas del libro le sucedió al autor. Además Silvestre, como se llama el proyecto, es un trabajo colectivo de ocho...