No tiene una rutina para escribir, lo hace simplemente cuando puede. Si tiene la mente en blanco pasa a una próxima escena y después regresa. Cree que todas las novelas románticas deben tener un final feliz y cuando empezó a escribir la historia de los Bridgerton, en el año 2000, tenía en mente tres libros: “El romance histórico está lleno de trilogías, era algo natural”, dijo, pero el relato creció y al final hizo nueve.
Es Julia Quinn, la autora estadounidense creadora de la saga Bridgerton. Una historia que desde diciembre del año pasado llegó a la televisión y que logró récord de audiencia en Netflix: “La serie más vista en la historia de la plataforma con 82 millones de visualizaciones tras 28 días desde su estreno”, dijo el servicio de streaming. Actualmente se graba la segunda temporada.
EL COLOMBIANO conversó vía Zoom con la escritora quien desde su casa en Seattle, Estados Unidos, se mostró feliz de saber que todos los textos de los hermanos Bridgerton están disponibles en Colombia: “Las portadas de los libros en español son tan hermosas”, precisó mostrando la amarilla en pantalla, la del libro cinco (el de Eloise).
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Si antes Quinn tenía lectores fieles que habían llegado a alguno de sus 41 libros en 26 años de carrera (ha estado 19 veces en la lista de los más vendidos del New York Times), el fanatismo se incrementó tras el serial. La historia de amor de Simon y Daphne, la hija mayor de esta familia de la alta sociedad inglesa de 1800, despertó el interés de los lectores tras la primera temporada. “El primer libro siempre se ha vendido bien, pero el furor de la serie lo volvió a ubicar en lo más alto y para nosotros es un regalo”, contó desde España Esther Sanz, de Titania, editorial de los libros en español.
Para Quinn fue una sorpresa que eligieran su historia para hacer una serie. “Nunca pensé que iba a estar en la televisión” y pesó mucho que fuera la famosa creadora de Grey’s Anatomy, Shonda Rhimes, quien le hiciera la propuesta. “Creo que una de las cosas más inteligentes que puedes hacer es reconocer a otras personas inteligentes, tal vez me habría sentido diferente si alguien distinto hubiera venido a pedirme adaptar Bridgerton a la TV, pero se trataba de Shonda Rhimes y su equipo, son los mejores, estaba familiarizada con su trabajo como para saber que iban a hacerlo bien”.
De inmediato aceptó y además renunció a cualquier tipo de control creativo. “Yo les dije que lo usaran todo, que fueran libres de hacer lo que consideraran mejor y honestamente, me encantó todo lo que hicieron”.
De los libros a la serie
Cuando Julia Quinn supo que el actor Regé-Jean Page iba a interpretar a Simon lo primero que pensó fue en lo guapo que era. “No sé cómo va así por la vida”, dijo entre risas.
Ella ni siquiera recordaba que su Simon, el del primer libro de los Bridgerton, (lo escribió hace 21 años) era blanco y de ojos azules y Regé-Jean es moreno, “y hubo alboroto entre los lectores, y solo les dije ‘chicos yo lo creé, ni recordaba lo de los ojos azules y eso no me importa, todos podemos ir con este Simon’”.
Explicó, además, que al soltar el control creativo no ha hecho los guiones, pero sí labora en la serie como consultora, “el trabajo más fácil que puedas imaginar, sí veo los libretos antes de que vayan a la producción y estos son geniales. Y ya luego me preguntan detalles: ‘queremos que los Featherington tengan un título, pero no queremos que sea tan alto como el de los Bridgerton’ y lo hablamos, son cosas muy puntuales”.
Con las grandes ideas de los escritores de la serie como el hecho de que Simon y varios personajes sean negros o que haya una reina (que en los libros no existe) no ha pensado en cambiar nada en sus textos. “Amo a la Reina Charlotte. Una parte de mí desearía haberla creado en los libros, pero luego otra parte piensa que no hubiera hecho un trabajo tan bueno”.
Quinn está feliz con todo: personajes, escenas (incluso las sexuales que en el libro también se detallan con minuciosidad) y los diálogos. Lo importante para ella es que la esencia de los personajes permanece, “eso es lo increíble de las adaptaciones, esta serie no es el libro palabra por palabra, dejaron cosas por fuera y trajeron otras nuevas, pero al mismo tiempo los personajes son absolutamente fieles a lo que son y el arco de la historia romántica es el mismo”.
Ante quienes le dicen que el libro es mejor que la serie (o lo contrario) ella piensa que ambos se complementan. “Es divertida la experiencia completa, leer y ver. Cuando tu lees tienes todo en tu cabeza de una manera que no se puede ver en pantalla y en la serie puedes ampliar el mundo. El primer libro está muy centrado en dos personajes, Simon y Daphne, y la serie es capaz de introducir a los otros. Que Bridgerton tenga estos dos productos juntos es genial”.
Valora además que sea una serie que haya apostado por la diversidad y la inclusión, “que puede ser un equilibrio difícil de lograr cuando estás escribiendo romance histórico porque se habla de una época en la que no había igualdad de género”. Quinn cuenta que la sala de guionistas era muy diversa y se nota en los aportes del serial: “Han tenido la capacidad de traer otros temas a flote y creo que es un indicador de lo que hoy somos como sociedad, bueno, eso espero”.