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Cultura | PUBLICADO EL 10 enero 2022

Orquesta Sinfónica de Cartagena, semillero de intérpretes colombianos

Ofrece a los nuevos músicos momentos de formación con intérpretes profesionales de Colombia y el extranjero.

  • A la izquierda, Edward Isaac Acuña Figueroa. A la derecha, Natalia De Arco Jiménez. Foto: Cortesía Cartagena Festival de Música.
    A la izquierda, Edward Isaac Acuña Figueroa. A la derecha, Natalia De Arco Jiménez. Foto: Cortesía Cartagena Festival de Música.
  • A la izquierda, Edward Isaac Acuña Figueroa. A la derecha, Natalia De Arco Jiménez. Foto: Cortesía Cartagena Festival de Música.
    A la izquierda, Edward Isaac Acuña Figueroa. A la derecha, Natalia De Arco Jiménez. Foto: Cortesía Cartagena Festival de Música.
EL COLOMBIANO

En los salones del Claustro de San Agustín –sede de la Universidad de Cartagena–, oficiantes amateurs de los instrumentos clásicos asistieron en las mañanas del 4 al 8 de enero a las clases magistrales orientadas por los italianos Antonello Farulli (cuerdas) y Guido Corti (vientos).

Ambos compartieron conocimientos sobre la interpretación, la postura y pulieron lo ya aprendido por los participantes. En sintonía con la programación de este año del Festival, las sesiones hicieron hincapié en la música de cámara.

La mayoría de los estudiantes hacen parte de la Orquesta Sinfónica de Cartagena (OSC), uno de los proyectos sociales del Cartagena Festival de Música.

Fundada en 2016, la OSC está compuesta por 39 jóvenes –de los catorce a los veinticuatro años– residentes en la parte urbana de la capital de Bolívar. Cobijada por la Fundación Salvi y dirigida por Óscar Vargas, la agrupación pretende convertirse en un escenario de formación rigurosa para los futuros músicos de la Ciudad Heroica.

Tras una presentación de la OSC, EL COLOMBIANO conversó con los violinistas Natalia De Arco Jiménez, 18 años, oriunda de Neiva, y Edward Isaac Acuña Figueroa, de 19, Maicao.

¿Qué es la música para usted?

De Arco: “A mí la música me da mucha felicidad, a pesar de que suele ser un trabajo muy difícil: toca ensayar bastante, nos cansamos mucho corporal y mentalmente. Desde esta edad estamos muy prestos a aprender nuevas cosas y la música será nuestra carrera. No me arrepiento de escogerla. Siempre llegó a mi casa con muchas ganas de seguir con la música del día siguiente. Me da sentido para seguir”.

¿Por qué escogió el instrumento, el violín, para consagrarse a él?

Acuña: “Yo no escogí el violín como instrumento principal. De hecho, yo quería aprender a tocar el piano, pero en un principio no tuve acceso al instrumento. Escuché el violín. Entonces dije, bueno, vamos a empezar para ver qué surge de aquí, al mes ya estaba súper enamorado del instrumento y no quería soltarlo”.

¿Qué edad tenía?

Acuña: “Ahí tenía 13 años, estaba recién entrando al mundo de la música y no tenía ningún conocimiento previo”.

¿Cree que se pueda vivir de la música?

De Arco: “Sí, claro. Creo que también toca dejar la visión de vivir para una economía. Claro, uno quiere sobrevivir, tener dinero para las cosas, pero no podemos vivir para la economía: creo que la pandemia nos demostró que no es una filosofía que sirve. Es muy importante tener en cuenta que es lo que uno quiere hacer porque eso es lo que va a quedar. Debes vivir por algo un poco más profundo, que es lo que va a perdurar y nos va a impulsar a seguir en la vida”.

¿Qué música escucha de su generación? ¿O solamente está consagrado a escuchar la música clásica?

Acuña: “La gente cree que uno como músico clásico sinfónico solamente escucha este tipo de música, música clásica, romántica, solamente instrumental. Pero la verdad es que cuando uno es músico aprende a apreciar todos los tipos de música, aunque unos sean poco agradables. Yo escucho de todo: salsa, pop, merengue, música folklórica, hasta champeta y reguetón”.

¿Cuál fue el proceso para ingresar a la orquesta?

Acuña: “Bueno, para entrar a la Orquesta Sinfónica de Cartagena se hace un proceso de audición, se presenta una obra, un estudio, una escala. Se presenta uno frente a un jurado de excelente calidad, maestros de todas partes de Colombia o veces extranjeros. Mi audición fue el 8 de mayo del año pasado, el mismo día que llegué a Cartagena, el mismo día que me mudé. Ese día tuve la audición y bueno, aquí estoy todavía. Un año después, prácticamente”.

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