El tango, esa música tan familiar, vuelve a ser centro en la vida ciudadana, cuando llega junio, el aniversario de la muerte del Zorzal Criollo, Carlos Gardel y, con este, un nuevo Festival Internacional de Tango.
Diez años se cumplen desde el momento en que se convirtió en un certamen organizado por la Secretaría de Cultura Ciudadana. Pero nadie olvida que el Festival tuvo otras diez realizaciones, desde 1968, gracias a Leonardo Nieto —fundador de la Casa Gardeliana— y a otros entusiastas de la canción porteña. A él se le rinde homenaje este año.
Según Julio César Sierra, director del Festival, el certamen tiene programación variada, en música y danza, en tendencias tradicionales —con orquestas típicas y voces— y contemporáneas —electrónicas o con fusiones diversas—, para que los distintos públicos se sientan incluidos.
“No se puede sacar al público joven —sostiene Sierra— porque, si lo hiciéramos, el tango no tendría cambio generacional, como les pasa a otros géneros musicales, que por no dejar acercarse a los jóvenes o por no permitir experimentaciones con diferentes sonoridades, se van muriendo o anquilosando”.
El tango parece estar a salvo de tal peligro. Hay un vivo interés por las músicas originarias del Río de la Plata, no solo por personas mayores, que se criaron escuchando el rezongo de bandoneones en sus casas y en los bares de barrio que ponían sus rockolas —aquí les decimos pianos—, sino también por jóvenes músicos o melómanos que se interesan por el tango.
Más espacio
El investigador musical Juan Antonio Agudelo cree que “cada vez cobra más importancia, toma más espacio y aporta mayor influencia en las nuevas generaciones de músicos”.
De igual forma opina Javier Rodríguez, director de la Emisora Cultural de la Cámara de Comercio de Medellín: “La gente joven está redescubriendo el tango de las grandes orquestas y bellas voces”.
Lo curioso es que los músicos de nuestro medio no están llegando al tango a partir de sonidos contemporáneos, sino de los tradicionales, generados en la época dorada, entre 1930 y 1960.
“Quizá porque se trata de una música creada con gran pasión y de unas letras llenas de poesía, que los jóvenes están encontrando en ellas un tesoro”, dice Juan Antonio.
Rodríguez advierte sobre la necesidad de que los nuevos músicos, luego de que pasen por esta etapa de excelentes interpretaciones en estilos tradicionales, den el paso a la experimentación y creación de sonidos propios, diferentes, a partir del tango.
“Esa tendencia a conservar la pureza del género y de pretender interpretarlo como en 1910 es absurda”.
Sierra piensa que a todos se les consiente. Anuncia que los puristas sentirán emoción con la Orquesta de Nelson Alberti, de Uruguay, que toca al estilo de la de Juan D’Arienzo, con compases muy marcados, y los cazadores de nuevos sonidos estarán a gusto con Tanghetto, que lo fusiona con música electrónica.