La versión del general Rubén Alzate sobre los hechos que rodearon su secuestro el pasado 16 de noviembre por el frente 34 de las Farc, son palabras que polarizaron al país en dos bandos: los que creen que el alto mando militar sí estaba haciendo trabajo social y fue plagiado por la guerrilla, o los que aseveran que todo fue un montaje para darle un empujón al proceso de paz, lento y con pocos avances.
Pese a que el General solicito la baja, este tuvo el respaldo del presidente Juan Manuel Santos. El Jefe de Estado ve en las palabras del excomandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, la verdad. “Se retiró con honor militar y no tengo razón para no creer en sus explicaciones”, dijo.
Después del secuestro, el general (r) Alzate, explicó que se encontraba en el caserío Las Mercedes, en Chocó, adelantando labores sociales con las comunidades, pero algunos habitantes de la zona manifestaron que ni siquiera lo conocían. Luego de su renuncia, el general Jaime Lasprilla, comandante del Ejército Nacional, reconoció en la renuncia del militar un acto de grandeza, a la vez que reconoció las virtudes de Alzate, pero sostuvo que sí se violaron los protocolos de seguridad.
“Hubo una violación a los protocolos de seguridad y él, en su honor militar, expresa que hubo un error que indudablemente afecta los intereses nacionales y los intereses de la institución. Esas son las razones poderosas para que el general Alzate hubiera solicitado el retiro al presidente de la República”, indicó el comandante del Ejército.