Las reuniones y fiestas hechas de manera clandestina en tiempos de pandemia siguen siendo una problemática a pesar de las diferentes medidas restrictivas impuestas por las autoridades como toques de queda, como en el caso del Valle de Aburrá.
Tan solo entre la noche del sábado y la madrugada del domingo pasado, en el área metropolitana la Policía atendió 214 llamados por reuniones privadas, fiestas clandestinas y eventos que estaban perturbando la tranquilidad por exceso de ruido.
En medio del segundo pico de la pandemia que están enfrentando diferentes territorios en Colombia, ha revivido el debate sobre la posibilidad de iniciar procesos de extinción de dominio contra los bienes inmuebles en los que se hagan fiestas clandestinas.