Pico y Placa Medellín
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Las autoridades buscan adquirir predios aledaños al afloramiento de agua mineralizada, de vital importancia para la supervivencia de la fauna local.
En la época prehispánica los antepasados indígenas acudían a los ojos de aguasal, afloramientos de agua ricos en minerales, en busca de uno de los condimentos más escasos en ese entonces. Del agua evaporada extraían la sal necesaria para la cocción de alimentos y otros trabajos.
En el municipio de Envigado existían dos de estas fuentes salinas, pero la construcción de vías y carreteras dejó a esta localidad del sur del Valle de Aburrá con un único ojo de aguasal, ubicado en los límites de la vereda Perico y Pantanillo por la vía al aeropuerto José María Córdova.
Este relato lo cuenta John Jairo Ángel Arango, técnico operativo del Área de Ecosistemas y Biodiversidad de la Secretaría de Medio Ambiente local, quien ha invertido 23 años en el monitoreo de este cuerpo de agua, también llamado salado.
No es un gran nacimiento, ni una laguna, sino un pequeño afloramiento de dos metros cuadrados. Protegerlo es indispensable, indica Ángel, porque las especies de aves migratorias (torcazas), insectos...