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Antioquia | PUBLICADO EL 07 diciembre 2021

¿Lo de Hidroituango sí era un problema de seguros?

  • Hace unos meses, el alcalde Quintero declaró que los seguros no podían cubrir la emergencia; además, aseguró que este era un asunto de dignidad. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    Hace unos meses, el alcalde Quintero declaró que los seguros no podían cubrir la emergencia; además, aseguró que este era un asunto de dignidad. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
  • Hace unos meses, el alcalde Quintero declaró que los seguros no podían cubrir la emergencia; además, aseguró que este era un asunto de dignidad. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    Hace unos meses, el alcalde Quintero declaró que los seguros no podían cubrir la emergencia; además, aseguró que este era un asunto de dignidad. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
El Colombiano

Ahora que Mapfre Seguros está a punto de pagar la cobertura sobre Hidroituango por 3,84 billones de pesos —cifra a la que se aplicaría un deducible que al parecer asumirían los otros condenados por el fallo de la Contraloría— se ha recordado que el alcalde Daniel Quintero dudaba de este pago y que, precisamente, por eso se despachó en varias oportunidades en contra de los contratistas.

Justo en pleno debate por el propósito de Quintero de sacar de la obra a los contratistas por el fallo de primera instancia de la Contraloría, hubo un contrapunteo entre el alcalde y el gobernador Aníbal Gaviria. Este último dijo el 13 de octubre: “La solución en Hidroituango ha sido, es y será, como debe ser: el pago de las compañías de seguros”.

Quintero le replicó: “No señor Gobernador, no es un problema de seguros. Es un problema de dignidad. Que los responsables paguen por sus daños y no los ciudadanos. Seguros no cubren mil millones de dólares en daños (4 billones) ¿Por qué lo deberían pagar los ciudadanos?”.

Ahora, con el acuerdo que anunciaría la aseguradora Mapfre, Hidroituango se salvaría, por lo menos hasta el encendido de sus dos primeras unidades. Así las cosas, el alcalde habría exagerado un poco al decir que la aseguradora no pagaría y, sobre todo, quedaría de manifiesto que no se trataba de un asunto de dignidad.

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