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Antioquia | PUBLICADO EL 02 abril 2022

Los Henao, a la primera familia que le restituyeron su tierra en el Valle de Aburrá

Esta familia fue despojada de su tierra en el 2006 por las autodefensas y ahora hasta recibirán dinero para proyectos productivos.

  • Esta es la casa de la cual sacaron a Martha Margarita y a su familia en el 2006. No es visible desde la distancia. FOTO edwin bustamante
    Esta es la casa de la cual sacaron a Martha Margarita y a su familia en el 2006. No es visible desde la distancia. FOTO edwin bustamante
  • Martha Margarita Zapata Arias recibió el diploma que certifica la restitución de su predio. FOTO Edwin Bustamante
    Martha Margarita Zapata Arias recibió el diploma que certifica la restitución de su predio. FOTO Edwin Bustamante
  • Esta es la casa de la cual sacaron a Martha Margarita y a su familia en el 2006. No es visible desde la distancia. FOTO edwin bustamante
    Esta es la casa de la cual sacaron a Martha Margarita y a su familia en el 2006. No es visible desde la distancia. FOTO edwin bustamante
  • Martha Margarita Zapata Arias recibió el diploma que certifica la restitución de su predio. FOTO Edwin Bustamante
    Martha Margarita Zapata Arias recibió el diploma que certifica la restitución de su predio. FOTO Edwin Bustamante
Santiago Olivares Tobón

Un día de 2006, unos “señores”, como llamaban los Henao Zapata a las autodefensas del Clan Castaño, presionaron tanto a esta familia que los obligaron a vender su tierra por lo que les dieran, solo para que no los mataran como ya había ocurrido con muchos de sus amigos y vecinos.

Después de 16 años, su tierra, ubicada en la vereda La Calera, de Girardota, les fue devuelta después de un proceso liderado por la Unidad de Restitución de Tierras. Ahora, solo esperan algunos detalles para volver a aquel lugar donde tuvieron que dejar todos sus sueños por salvar su vida.

El desplazamiento

Martha Margarita Zapata Arias, la directa beneficiaria de esta restitución, relató que “un día comenzamos a ver unas personas muy extrañas a las que llamamos ‘los señores’. Cualquier día estábamos ahí sentados en una banquita cuando unos señores bien encapuchados, a los que solo se les veían los ojos, nos empezaron a saludar y nos dijeron que si les podíamos vender esa tierra y les dijimos que no”.

A partir de esa negativa, esta mujer comenzó a ver cómo iban siendo asesinados uno a uno sus vecinos. “Comenzaron a matar un líder que era muy querido. Mataron a los muchachos de otra familia. Luego caminaban con las botas bien duro y eso nos aterrorizaba. La vereda se volvió bien miedosa”.

Esta propiedad está ubicada en una zona montañosa en la cual se deben cruzar dos quebradas y caminar unos 25 minutos por monte desde el último punto de acceso vehicular para poder llegar hasta la puerta. La vivienda está oculta entre una veintena de árboles de distintas especies, haciéndola invisible a lo lejos.

La zona estratégica en la que estaba se convirtió en una obsesión para los paramilitares que querían quedarse con ella, como venía ocurriendo con otras propiedades de la zona.

“Entre matanza y matanza una de nuestras hijas nos dijo que no quería volver. Ante esa situación, yo les dije a esos señores que si nos daban cualquier cosita para irnos para el pueblo y entonces me respondieron que no, que porque no les habíamos vendido cuando ellos querían. Luego de rogarles para que nos compraran nos dieron 50 millones de pesos, muy poco valor para esa tierra, y nos fuimos”, relató Martha Margarita.

Al abandonar su casa en el campo también tuvieron que dejar las vacas y los cultivos de papas, arvejas, cebollas y repollo, que no solo usaban para su alimentación sino para su supervivencia. Todo lo tuvieron que dejar allá.

El cuarto de una vivienda en la zona urbana de Girardota se convirtió en el nuevo refugio de la familia, que por espacio tuvo que dividirse.

“Las más grandes se tuvieron que ir para otras casas de familiares y nosotros nos quedamos con los más pequeños para volver a empezar. Ya no íbamos por nuestra tierrita porque nos daba mucho miedo. Nos vinimos con mucho dolor y nunca más volvimos”, expresó esta mujer, quien había recibido esta propiedad como parte de una herencia familiar.

¿Qué pasó con el predio?

El predio que las autodefensas le quitaron a Martha Margarita y su familia fue uno de los 700 que fueron adquiridos ilegalmente y que trataron de limpiar su compra por medio de la empresa Inversiones Agropecuarias del Norte S.A., intervenida por el Gobierno Nacional en el marco de la Ley de Justicia y Paz.

El objetivo, de acuerdo con la demanda, era que Vicente Castaño tuviera un lugar para esconderse en este municipio. Mediante presiones ilegales logró adquirir 700 cuadras en las veredas La Calera y Juan Cojo en la segunda mitad de la década del 2000, que luego abandonó dejando esas tierras a la deriva.

Muchas de ellas, incluyendo la de esta familia, tienen un cartel azul en el que se dice que están bajo el control de esta unidad.

Después de 12 años, Martha Margarita no quiso dejar perder su propiedad y al conocer del proceso de restitución inició los trámites para ver si podía recuperar las 4,8 hectáreas de tierra que “los señores” le quitaron a punta de intimidaciones. En el 2018 empezó los trámites de restitución, apoyada por la Unidad de Restitución de Tierras.

Eliana Jaramillo, directora regional de Antioquia de la Unidad de Restitución de Tierras, explicó que “los procesos de restitución pueden demorar tres años, porque abarca la etapa administrativa y la presentación de la demanda ante los jueces de esta unidad”.

Y en efecto, luego de surtir todos los trámites, a comienzos de este año se le informó a Martha Margarita que era la primera beneficiaria de la restitución de tierras en el Valle de Aburrá. Aquella finca que abandonó en 2006 volvía a ser suya, siendo la primera persona de esta región en lograrlo.

Cuando nos enteramos que nos iban a devolver la tierrita nos dio mucha alegría. Pensamos que iba a ser imposible, pero acá estamos”, relató la beneficiaria.

Lo que harán

Como parte del proceso de restitución, esta familia recibirá recursos de la Unidad de Restitución de Tierras para iniciar un proyecto económico en estas tierras, tal como lo hacían antes de que los paramilitares llegaran.

“Con la sentencia recibe $40 millones para implementar proyectos productivos y se le brindará acompañamiento durante dos años”, manifestó la directora regional de esta unidad.

Carlos Humberto Henao, uno de los hijos de Martha Margarita, indicó que ya tienen un plan trazado para recuperar estas tierras, las cuales quedaron invadidas por la maleza después de ser abandonadas.

Vamos a desmontar todo, porque la finca tiene una maleza que está muy alta. Se hacen unos cercos. Nos darán unas semillas de aguacate y se comienza el proyecto productivo y comenzamos a retomar lo que siempre supimos hacer”, señaló este hombre.

Los Henao Zapata fueron los primeros beneficiados de la restitución, aunque se tienen cerca de 2.000 solicitudes en todo el Valle de Aburrá de familias que quieren recuperar aquella propiedad que la violencia les quitó.

“Nosotros habíamos anunciado como entidad que en el 2021 íbamos a ingresar a todo el Valle de Aburrá. Esta es una muestra de ello, y tenemos en esta región cerca de 2.000 solicitudes a las que de manera gradual y progresiva estamos dándole el trámite respectivo para poder lograr resultados positivos”, señaló la directora Jaramillo.

De estas propiedades que están en el proceso, 1.400 están en Medellín y sus cinco corregimientos. Desde la Unidad de Restitución de Tierras avanzan para que se cuenten más historias como la de esta familia, que está viendo posible lo que hace algunos años era el anhelo de volver a la tierra que tanto trabajaron.

2.000
tierras se encuentran en proceso de restitución en
el Valle de Aburrá.
4,8
hectáreas tiene el predio de Martha Margarita, del cual fue despojada hace 22 años.
Santiago Olivares Tobón

Periodista por pasión. Me gusta contar las historias de la ciudad desde todos sus puntos de vista y mostrar lo bueno y lo malo de nuestra realidad.

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