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La niña que reveló el misterio de los primeros americanos

ElColombiano
Ilustración de cómo debieron vivir los antiguos beringios en la región que hoy es parte del interior de Alaska. DIBUJO Eric S. Carlson-Ben A. Potter.

Una bebé acaba de revelar la historia del hombre americano que, según ella, proviene de una sola familia.

La bebé no habla. Es más, falleció cuando tenía solo seis semanas en lo que hoy es Alaska. Una vida muy corta hace 11.500 años.

Encontrada en un sitio arqueológico llamado arriba del río Sun, en el valle del río Tanana, esa fría región permitió descifrar el origen del poblamiento en el continente.

Eso reveló el análisis de su genoma, publicaron los científicos en Nature, y representa un cambio en las ideas que se tenían sobre nuestro origen.

La niña, que falleció por causas desconocidas, perteneció a un grupo de humanos no conocido hasta ahora, llamado por los investigadores ‘los antiguos beringios’.

“No sabíamos que existía esa población”, explicó Ben Potter, uno de los científicos involucrados en el estudio, de la Universidad de Alaska en Fairbanks.

“Los datos son la primera evidencia directa de la fundación inicial de la población americana nativa, que aporta una nueva luz sobre cómo migraron esos primeros pobladores y se asentaron a través de América”.

El análisis del ADN de la bebé, llamada por los científicos Xach’itee’aanenh T’eede Gaay (la niña del Sol naciente) en el idioma de los indígenas del lugar, y los modelos demográficos revelaron algo impensado hasta ahora: el grupo fundador ancestral de los nativos americanos se separó de los asiáticos orientales hace cerca de 35.000 años.

Este grupo fundador se dividió luego en dos hace cerca de 20.000 años: los antiguos beringios y los ancestros de todos los otros nativos americanos.

Fuera de la niña del Sol naciente, se secuenció el ADN de otra pequeña, pariente de aquella, muy posiblemente prima, llamada Yełkaanenh T’eede Gaay o niña del amanecer, encontrada en 2013.

Dos caminos

Sus genomas sugieren que posiblemente sean dos los escenarios del poblamiento del nuevo mundo: uno, que hubo dos grupos distintos de humanos que cruzaron el estrecho de Bering que unía Asia y América hace más de 17.500 años.

El otro es que solo un grupo cruzó ese puente que se formaba en el invierno y luego se dividió en dos: los antiguos beringios y los otros nativos americanos, que se encaminaron al sur de los hielos hace unos 15.700 años.

Cuando se hizo el análisis del ADN, dijo Potter, se esperaba que concordara con el perfil genético los otros nativos americanos, no que se tratara de un grupo humano desconocido.

Se deduce que los antiguos beringios se quedaron en el norte, mientras los otros nativos se encaminaron al sur, siendo ancestros de los indígenas atabascanos, que volvieron al norte hace unos 6.000 años y absorbieron la población de beringios.

En la investigación, en la que también participaron J. Victor Moreno-Mayar, Eske Willerslev y el grupo del Centro de GeoGenética de Museo de Historia Natural de la Universidad de Copenhague, sugiere además que el poblamiento americano es más complejo y aporta información genética a los indígenas actuales de esa región en Alaska y Canadá.

Contexto de la Noticia

Arriba del río Sun se recuperaron tres restos. El de la bebé del Sol naciente y un feto de unas 30 semanas de gestación, enterrados juntos. Antes en 2010 se habían encontrado restos de un niño de unos tres años, del cual no pudo extraerse material genético. Los tres debieron morir en el verano.

En ese lugar se han encontrado huesos de salmón, representando la primera evidencia de consumo de ese pez en Norteamérica. También se hallaron piedras punzantes que debieron pertenecer a algún arma, y cuernos de reno decorados.

El sitio arqueológico fue encontrado en 2006.


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