editorial | Publicado el

Rocío Arango Giraldo


La ciencia también es asunto de mujeres

A finales del año pasado, la Unesco publicó un reporte sobre la educación de las niñas y mujeres en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, con el propósito de prender una alarma y configurar acciones en torno a la superación de la brecha en educación en niñas y niños. Reconociendo que la educación de las niñas en estos campos de la frontera del conocimiento, se verá reflejada en la superación de la desigualdad económica entre hombres y mujeres.

En las primeras páginas del documento se lee que «sólo 17 mujeres han ganado el premio Nóbel en las áreas de Física, Química y Medicina, después de que María Curie lo hiciera en 1903. Este dato, que podría pasar desapercibido, adquiere mayor sentido cuando se compara con 572 hombres ganadores.

La conquista por la equidad de género requiere que hoy las mujeres también estemos dentro de la fuerza laboral de la economía del conocimiento. El 74 % de la población de trabajadores en temas de ciencia y tecnología son hombres, frente a un tímido 26 % de población femenina.

¡Mientras damos la lucha por la desaparición de las formas de violencia contra las mujeres, nos está pasando por encima la sociedad del conocimiento! Las áreas del conocimiento en Tecnología y Matemáticas han sido históricamente un terreno ocupado únicamente por los hombres. Actualmente son estas áreas las que concentran el mayor potencial de desarrollo económico en el mundo. Así que quedarnos por fuera significa ahondar la disparidad económica y la brecha que parecen no cerrarse.

Por eso es que me encantan los programas de mujeres y tecnología que se han ganado un terreno en la ciudad. Excelentes espacios como los de Fundación Marina Orth, con «Pequeñas Ingenieras», la comunidad con enfoque de género de los colectivos ciudadanos de programación, los Clubes de Ciencia con enfoque de género de Ruta N, la categoría de Ciencia y Tecnología del concurso Mujeres Jóvenes Talento (que este año enhorabuena se vuelve a entregar en agosto en la Feria de Flores), la comunidad de chicas Geek que funciona en Medellín y algunas otras iniciativas más que se abren terreno en áreas tradicionalmente masculinas.

¡Que las mujeres contemos y hagamos Ciencia, y esa conquista no es negociable! Según el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, entre el 2004 y 2013, «del total de investigadores en ingenierías y matemáticas en Colombia, sólo el 32 % eran mujeres».

Por favor, no olviden enseñarles a las niñas que antes de las princesas de Disney, en carne y hueso y desde la Grecia antigua existió Hipatia, una matemática y astrónoma que vivió en Alejandría.

De manera perversa se nos ha vendido que la ciencia en materia de mujeres está peleada con la belleza. ¡Es como si debiéramos escoger entre ser fea o bruta! Hace unos años cuando aún estaba en la universidad, era famosa la perversa referencia a la Facultad de Ingeniería como «el lugar de los cocodrilos».

La Unesco les dice a las niñas respecto a los estereotipos de género que llegan al mundo de las ciencias: «que nunca las límite la imaginación, limitada de los demás».


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