Medio Ambiente | Publicado el

Edificios para que las ciudades respiren


El edificio de Telemedelín cumple dos años de inaugurado, en 2015. Desde el inicio del proyecto se propusieron cimentarlo con lineamientos ambientalmente amigables. FOTO Edwin Bustamante

Uno de los sectores que más huellas deja en el medio ambiente es la construcción. Según el Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, publicado en 2015 por las Naciones Unidas, los edificios del mundo representaron el 32% del consumo global de energía final y el 19% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que contribuyen al calentamiento global.

Según las proyecciones de este estudio, si no hay cambios significativos en la forma en que se hacen y crecen las ciudades, el consumo energético de los edificios a nivel mundial podría duplicarse o incluso triplicarse para el 2050.

Por esto se ha comenzado a implementar nuevas formas de concebir el diseño arquitectónico para optimizar recursos naturales y los sistemas de edificación de tal modo que minimicen el impacto en el ambiente y la salud humana.

Una de estas apuestas es el edificio del medio televisivo Telemedellín, que ya cumple dos años y recientemente obtuvo su licencia Leed Gold, la cual certifica que se rige por estándares de optimización energética, uso responsable de materiales, disposición adecuada de aire e iluminación para el bienestar de sus habitantes y uso adecuado del recurso hídrico.

Ciudades verdes

La eficiencia energética es una de las principales metas de la arquitectura sustentable, aunque no la única. Esta exige una estrecha colaboración entre arquitectos e ingenieros. Los componentes medioambientales de un edificio no son accesorios sino que están diseñados para condiciones climáticas particulares.

No son solo una piel decorativa para cubrir una armadura. Este es un proceso de integración de factores estéticos, estructurales, sociales y ambientales en un todo orgánico.

Pedro Silva, líder de sostenibilidad de la constructora Dinpro y especialista en edificación sostenible, cuenta que “varios compradores de carbón colombiano dijeron en el COP23 que no iban a generar más energía con este mineral, así que Colombia debe prepararse para reemplazar estos ingresos y empezar a producir recursos con otras fuentes”.

Estos movimientos son de importancia para el país, cada vez se reducen más las opciones de la producción de energía a través de combustibles fósiles y se amplían las alternativas verdes.

Algunas de las apuestas fuertes han partido de la voluntad más que de las políticas públicas que comienzan a emerger, explica Silva. Agrega que: “En Colombia ya hay cambios en la legislación, por ejemplo en el tema de incentivos tributarios para implementación de proyectos de energías renovables no convencionales como fotovoltaica, eólica, geotérmica y mareomotriz; y con la creación del código de construcción sostenible”.

En 2015, Colombia se comprometió con reducir en 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030. Y para 2050, se espera que la economía nacional sea neutra en estas emisiones.

Lograr estas metas depende en buena parte de cómo se pueda reacomodar la producción nacional, comenzando por la construcción de viviendas y el desarrollo urbano, según dijo en abril de 2017 el ministro de ambiente, Luis Gilberto Murillo, durante la presentación de Edge, un programa que busca certificar en temas de sostenibilidad las construcciones nuevas.

La iniciativa es impulsada por la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), en alianza con la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial.

No solo se trata de reducir el impacto de las construcciones por una preocupación ambiental, el cambio climático, como alerta la ONU, también supone una amenaza para las edificaciones tales como mayor frecuencia de vientos fuertes, inundaciones y el incremento del calor en las ciudades, que se dispara cuando la vegetación y el agua son reemplazadas por el hormigón y el asfalto y se exacerban por el exceso de automóviles. Se espera que esto agregue otros dos grados a las estimaciones del calentamiento global en las ciudades más pobladas para 2050.

¿Una apuesta cara?

El sobrecosto es una de las razones por las que algunas empresas públicas y privadas no se deciden a involucrarse en proyectos verdes. No obstante, casos locales y recientes de Medellín demuestran que este no debería ser impedimento para ahorrarle recursos al planeta y por ahí derecho a las edificaciones.

Según Juan Diego Hernández, director de planeación de Telemedellín, alinear la construcción de este edificio de 9000 metros cuadrados, ubicado en el Poblado, con los estándares que los llevaron a obtener la certificación Leed les generó un sobrecosto de apenas el 2,3 %. Es decir, si el edificio les costaba 100 pesos, la búsqueda de una certificación responsable con el medio ambiente hizo que les costará 102.

Además, según Hernández, en una reciente visita de su asesor Leed, encontraron que “vamos a librar el edificio en dos o tres años, cuando lo normal serían cuatro a cinco años”.

Como el edificio de Telemedellín en la ciudad también está Ruta N. Espacios que además de impactar menos en la zona, son estéticos.

Hay más iniciativas privadas que públicas con proyectos de certificación Leed tal vez porque, como explica el arquitecto Diego Jaramillo, es “la certificación que mejor equilibra la sostenibilidad y rentabilidad”.

El aporte de Colombia a las emisiones de GEI es pequeños, aún así somos vulnerables a los efectos del cambio climático por nuestra ubicación en el trópico. De esta manera, diseños inteligentes con abundante luz natural, vistas a las zonas verdes y aprovechamiento de los recursos no renovables, como el agua, deben ser prioridad para arquitectos y constructores. Necesitamos espacios para trabajar y vivir, pero no hay que destruir el planeta para lograrlo .

20 %

de las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse para 2030: ONU.


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