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En elecciones legislativas se reencaucha Obama en la política


Barack Obama, expresidente de Estados Unidos, durante un acto de campaña demócrata en Nevada el 22 de octubre de 2018. FOTO: AFP

El expresidente Barack Obama no menciona al actual mandatario estadounidense Donald Trump, pero parece dedicarle sus numerosas advertencias a los demócratas sobre el peligro que representa no salir a votar en las elecciones legislativas del 6 de noviembre.

Desde inicios de septiembre, Obama anunció que apoyaría personalmente las candidaturas de varios demócratas, entre ellas las de 7 aspirantes a la Cámara por el condado de Orange y la de Richard Cordray a la gobernación de Ohio.

La mayoría en el Congreso, es el botín que se disputan republicanos y demócratas en los comicios de medio periodo, llamados así por darse a la mitad del mandato del presidente en curso. Los demócratas pretenden recuperar el control en la Cámara de Representantes –donde requieren 23 escaños–, y del Senado –para lo que tendrían que quitar dos a los republicanos–.

De conseguirlo, como explica el profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado, David Castrillón, congelarían al presidente Donald Trump en lo que le queda de mandato, frenando desde el legislativo proyectos como la derogación de las limitaciones al sector financiero –promulgadas por Obama tras la crisis económica de 2008– y el recorte al presupuesto de medio ambiente y educación para incrementar el gasto militar.

La pérdida de una de los dos cámaras es un escenario posible, según los analistas. Le sucedió a Obama en 2010 y en 2014. Si se repite la tendencia, los republicanos quedarían expuestos a investigaciones sobre el papel de Rusia en la victoria de las elecciones en 2016 y el intento de un juicio político para destituir al presidente Trump.

Tradición con excepciones

Con todo esto en juego, es comprensible que Barack Obama haya roto, aunque sea indirectamente, la tradición de neutralidad de los expresidentes en Estados Unidos para involucrarse en la campaña, una que, según Castrillón, “depende de la popularidad con la que se retira del cargo el mandatario”. En el caso de Obama, salió con un 60 % de aprobación, la más alta de sus 8 años de gobierno.

Para el politólogo y profesor de la Universidad de Florida José M. Gabilondo, los efectos del gobierno de Trump –como el nombramiento de dos jueces conservadores en el Tribunal Supremo en menos de 2 años, uno de ellos acusado de abuso sexual, y la ratificación de su veto migratorio para cinco países de mayoría musulmana– habrían activado “una ola de participación política de los demócratas”.

Prueba de ello sería la presencia récord de mujeres en los comicios: 198 demócratas y 59 republicanas, y el surgimiento de políticos no tradicionales. Está por verse si ese ímpetu les alcanza a los opositores para contrarrestar la estrategia de Trump, que incluye la exposición de logros económicos de su gobierno (ver informe) y el discurso antimigratorio ante la caravana de hondureños que se dirige a su país. En principio, la historia respalda a los republicanos

En elecciones legislativas se reencaucha Obama en la política

Contexto de la Noticia

Uno de los argumentos de Trump para mantener el control del Congreso es el buen estado de la economía durante su gestión. Victorias políticas como la implementación de la reforma tributaria en enero han contribuido a cifras positivas como la tasa de desempleo, que en mayo se situó en 3, 8%, la más baja en 18 años. Sin embargo, José M. Gabilondo, profesor de la universidad de California, considera que la reducción de las tasas tributarias es beneficiosa a corto plazo, pero “hipoteca el futuro de la economía”.


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