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Irán repite su historia de desastres


Un fuerte sacudón el domingo en la noche alertó sobre una tragedia en Irán. Los servicios geológicos de Estados Unidos informaban que un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Ritcher había tocado la provincia de Karmanshah, al occidente del país asiático, en la frontera con Irak.

Por el veto del Gobierno a medios internacionales para que ingresen a ciertas zonas del país, en un comienzo se habló solo de 13 muertos, pero este lunes el mundo conoció la magnitud: al menos 423 personas murieron y hay 7.300 heridos.

Las bajas temperaturas han complicado las labores de rescate y la posibilidad de hallar sobrevivientes. De hecho, la prioridad es la entrega de tiendas, chaquetas, frasadas y alimentos ricos en calorías.

El general Mohamad Ali Yafari, jefe de los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite de la República Islámica, informó a medios nacionales que “los inmuebles construidos recientemente se mantuvieron bien, pero las viejas casas de tierra quedaron destruidas”.

¿Por qué Irán es vulnerable?
Bill Barnhart, un geofísico investigador de la oficina del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), explicó a medios norteamericanos que la gran altura y complejidad tectónica de las montañas de Zagros, región en la que tuvo lugar el fenómeno, producen fallas que desencadenan en terretomotos.

De hecho, lo ocurrido el domingo no es propiamente inusual. Temblores con magnitudes que oscilan entre los 5,5 y los 6,3 grados son muy comunes en esa área montoñosa, mientras 175 terremotos por encima del nivel cuatro en la escala de Richter ocurren en promedio cada año en ese país.

No obstante, aclara Barnhart, las construcciones deficientes hacen que incluso movimientos telúricos moderados sean bastante destructivos, con el agravante de que más del 80 % de las regiones en Irán son propensas a desastres naturales, según mediciones del Ministerio de Interio de ese país.

En diciembre de 2003, por ejemplo, el 45 % de la población de la ciudad patrimonial iraní de Bam, unas 26.000 personas, murieron por un terremoto de magnitud 6,6. El 70 % de las estructuras históricas desapareció y 80.000 personas que sobrevivieron se quedaron sin hogar.

Las muy precarias edificaciones fueron responsables de la mayoría de las víctimas.

Hasta el mismo Gobierno ha reconocido la falta de preparación del país para este tipo de eventos. A comienzos de este año, el jefe de la Organización de Gestión de Crisis del régimen iraní, Mohammad-Esmaeil Najjar, dijo que Teherán, la capital, está solo 10 % listo para un posible terremoto.

“Deberíamos no quedarnos esperando un milagro para evitar las catástrofes. Hoy, el mundo se ha asegurado contra tales desastres utilizando el conocimiento colaborativo, mientras que a nosotros todavía nos falta una preparación completa”, aseguró entonces.

La falta de previsiones en un país altamente propenso al desastre aumenta el riesgo de que sismos como el del domingo dejen más víctimas y daños de lo que se espera.
Irán repite su historia de desastres

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