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Este fue el autor que se imaginó la historia de Blade Runner


FOTOs cortesía Warner Bros

La historia la protagonizan androides y personas que viven en diferentes planetas y en la Tierra (sumergida en polvo radioactivo), donde hay vida artificial y natural, aparatos como un climatizador del ánimo, ovejas eléctricas, edificios con tiendas de animales y tecnologías de sustitución celular. Ni se la imagine. La historia ya existe y se llama ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? La escribió Philip K. Dick en 1968.

De su obra futurista surgió, 14 años después, una libre inspiración llamada Blade Runner, película de ciencia ficción dirigida por Ridley Scott. Philip murió tres meses antes de que se estrenara en Estados Unidos, y no vio la totalidad de su obra en el séptimo arte.

El escritor, sin embargo, vio una parte, y en una carta que le escribió al productor del largometraje, Jeff Walker, dijo: “Va a ser un éxito comercial. Será una película invencible”. Sin embargo, no alcanzó a tener una taquilla para considerarla un éxito, aunque con los años sí logró ser “invencible”. Una película de culto.

El fragmento que el autor vió sirvió para que concluyera que “el impacto de Blade Runner va a ser abrumador, tanto en el público como en la gente creativa, y además, en la ciencia ficción como campo”. Lo es.

K. Dick tampoco conoció cómo su literatura se transformaba en películas que definían la filmografía del género de ciencia ficción, porque Hollywood no solo se interesó en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Desafío Total (1990), Minority Report (2002) y Paycheck (2003) son películas basadas en historias del escritor estadounidense. Sus libros han sido inspiración para Her (2013) y Ex Machina (2014). En general, Hollywood ha amado los escenarios futuros que alguna vez Philip alucinó bajo la influencia de anfetaminas y otras drogas.

El futuro de Philip

Además de ser recreadas en la pantalla, sus relatos llevados al cine se han convertido en retrato de lo que tal vez el futuro será realmente. Si ha querido imaginárselo, tal vez una obra de Philip le muestre posiblemente cómo será.

¿Nos gusta que nos muestren ese futuro? Para el profesor de literatura de la Universidad de Medellín, Óscar Jairo González Hernández, “nos fascinan las creaciones que sean nuevas, raras, extrañas, las conectamos por una insaciable condición de la búsqueda, de la necesidad de lo nuevo. Y más: de lo que nos proporcione nuevas sensaciones, como ocurre con Blade Runner”.

Según el profesor, esta película tiene elementos que permitieron que el desarrollo de la ciencia ficción se mostrara en el cine como se ha hecho hasta hoy, y uno de ellos es la visión que presenta del futuro, una construcción que se relaciona con lo desconocido.

Para González, los seres humanos sentimos miedo de que el mundo llegue a su fin, pero asegura que al mismo tiempo ese acontecimiento nos llama la atención, nos da curiosidad, porque sería una transformación de lo que existe, un nuevo comienzo que se convertiría en lo que hasta ahora hemos llamado ciencia ficción. Sería otra realidad de lo que se ha contado en relatos o historias.

Philip K. Dick como J. G. Ballardo (escritor inglés) lo crearon así. No es lo de Isaac Asimov (judio-americano) o Stanisław Lem (Polonia), es otra manera de relatar el futuro, como una realidad, como lo que será realmente. No es lo mismo leer a Karel Čapek (Robots Universales Rossum, 1920), que a Philip K. Dick en el relato que Ridley llevó a ser Blade Runner”.

Lo que Philip presenta pertenece, según el profesor de cibercultura Carlos Mario Cano, al cuarto momento en la historia de la ciencia ficción, un género denominado por Cano como “un bastardo”, porque ni la ciencia ni la literatura lo aceptaron.

El profesor de cibercultura asegura que no es la ciencia ficción que hizo propaganda de la industrialización y mostró el proyecto de la modernidad, tampoco fue la que hacía denuncia ni la que que mostró la colonización hecha por otros mundos para mejorar el nuestro.

“La del Philip es la del cyberpunk, la que habla del sexo, la que ya no mira la vida en el espacio, sino que puede descubrir los mundos internos, la que muestra mutaciones corporales y tiene elementos de la novela policiaca, la que nos habla de cómo las compañías van a controlar el mundo”, relata Cano.

Lo más interesante de la obra, en general, de Philip K. Dick, según el docente Cano, es cómo empieza a cuestionar la concepción de lo humano y a humanizar las máquinas. “Su fama como escritor de ciencia ficción se debe a que sus obras fueron llevadas magistralmente al cine”, señala el profesor de cibercultura, dice él, sin querer demeritar la obra literaria de Dick.

Diferentes inquietudes

Minority Report (2002), protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Steven Spielberg, es otra película de ciencia ficción basada en un libro de K. Dick, El Informe de la Minoría (1956).

“No es lo mismo”, asegura el profesor Óscar Jairo González, al compararla con ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Son dos escenarios distintos, explica: el de la obra de 1956 muestra el establecimiento del poder, su intercambio y destrucción, el sometimiento a él, “porque sabe más de nosotros que nosotros mismos”. Mientras que en el libro publicado en el 68 el autor “suscita lo futurista, las realidades fantásticas que hacen la esencia del relato y propone el delirio como una tesis, como si hiciera eclosión”.

Hernán Ortiz, escritor y coorganizador del Encuentro Fractal, es un lector de la obra de Philip K. y, según él, al leerlo entiende gran parte de los sucesos que acontecen hoy y siente que el mayor aporte que hizo el escritor estadounidense por medio de sus novelas y cuentos fue el cuestionamiento de la realidad.

Del cine y Philip se ha hablado, pero para Ortiz es importante la influencia que tuvo en otras artes, como la música: el reconocido grupo Sonic Youth hizo el álbum Sister, lanzado en 1987, después de inspirarse en la obra y vida del escritor.

Y aunque por estos días se habla de Blade Runner, la novela favorita de Hernán es Ubik (1969), porque juega con la realidad. “El uso que él hace de las ideas y la forma en la que estructura las historias hacen que uno sienta esa sensación de extrañeza que quiso plasmar como escritor”.

El mismo Philip contó a la revista The Twilight Zone, en la que fue su última entrevista, sentir cómo lo que él concebía como ficción se tornaba real. “...No estamos escribiendo sobre el futuro. En algún sentido, el concepto mismo de la proyección hacia adelante no tiene sentido porque ya estamos allí, literalmente. En 1955, cuando escribía una novela de ciencia ficción, la situaba en el año 2000. Y en 1977 me di cuenta de que la realidad estaba tornándose exactamente en como era en esas novelas. Todo está volviéndose real...”

35 años después de su muerte, sus obras siguen siendo material para concebir otras historias, entre ellas Blade Runner 2049, que se estrena hoy en cines. Además de Electric Dreams, una serie de televisión que se presentará a través de Channel 4 en el Reino Unido y Amazon Video en Estados Unidos.

En cada una de estas extensiones de los mundos de Philip K. Dick se seguirán viendo sus androides, humanos, máquinas, en general, sus realidades y universos. Hasta que un día se vuelvan realidad.

Philip K. Dick es uno de los escritores de ciencia ficción más famosos del siglo XX. Cerca de una veintena de sus relatos han sido llevados al cine y a la TV, convirtiéndose en un escritor de culto. Blade Runner, basada en una de sus novelas, se estrena hoy.

Contexto de la Noticia

1968 ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?1969Gestarescala Ubik1970Laberinto de muerte Nuestros amigos de Frolix 81972Podemos construirle1974Fluyan mis lágrimas, dijo el policía1975Confesiones de un artista de mierda1976Deus irae 1977Una mirada a la oscuridad1981SIVAINVI (VALIS) La invasión divina1982La transmigración de Timothy Archer

Sobre ser escritor, Philip K. Dick le dijo al periodista John Bosta: “Empecé mi primera novela cuando tenía trece años. Estaba en octavo grado y se llamaba El retorno a Liliputh. Me enseñé a usar la máquina en ese momento. Después, cuando me gradué de la secundaria, escribía regularmente, una obra tras otra. Ninguna se vendió, por supuesto. Hice mi primera venta en 1951 y mis primeros trabajos fueron publicados en 1952. Entonces vivía en Berkeley, conocí a un montón de gente que escribía novelas muy literarias y a algunos de los mejores poetas avantgarde del área. Todos me motivaban a seguir creando, pero no había ningún impulso para comercializarlas. Sin embargo, yo quería vender y escribir ciencia ficción. Mi mayor sueño era trabajar en ambas cosas, textos literarios y ciencia ficción”.


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