Un interruptor cerebral eléctrico apagaría ese deseo de atiborrarse de alimentos y otros impulsos, según estudio.
Al comer un postre se libera dopamina, un neurotransmisor de un grupo de células nerviosas (el núcleo accumbens) bajo la corteza cerebral. Por eso es difícil inhibir el deseo de dulce.
FOTOsstock
Uno o dos segundos antes de que ese momento de debilidad aparezca, se genera un patrón eléctrico en una región clave del cerebro. Esto se debe a que el sistema de recompensa del sistema nervioso central aprende de las acciones que producen resultados positivos como comer o tener sexo. Entonces, refuerza el deseo de repetir esos comportamientos. ¿Cómo lo hace? Da una prueba de ese bienestar que llegará, induce la sensación de placer sin necesidad de que le hayamos dado una probada a ese postre que nos tenta.
El problema es que en algunas circunstancias este sistema puede volverse sensible a comportamientos placenteros pero dañinos, produciendo impulsos patológicos como la adicción a las drogas. Los científicos de la Universidad de Stanford se propusieron hallar un método para prevenirlos. Y lo lograron.
En un estudio sugieren que a través de un impulso eléctrico se pueden prevenir estos comportamientos compulsivos. La investigación fue publicada en diciembre de 2017 en la revista Actas de...