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Hay que cuidar la calidad de vida


Desde 2014, Colombia cuenta con Ley Consuelo Devis Saavedra, que regula los servicios de cuidados paliativos para el manejo integral de pacientes con enfermedades terminales Foto archivo

Calidad de vida. Ahí está el quid del asunto. Lo reconocen los pacientes, lo saben los médicos. Lo indican los familiares y cuidadores. Los cuidados paliativos, entonces, surgen como una opción para tratar el cáncer integralmente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la finalidad de los cuidados paliativos no es curar, sino aliviar los síntomas y mejorar el estilo de vida de los pacientes, aliviar los problemas físicos, psicosociales y espirituales de más del 90% de los enfermos con cáncer avanzado.

Para Clara Elisa Giraldo Hoyos, médica especialista en dolor y cuidado paliativo en Medicáncer y Miembro de la Asociación Colombiana de Cuidado Paliativo, este tratamiento, busca mitigar el sufrimiento relacionado con el cáncer.

De acuerdo con esta especialista en dolor, estas atenciones de apoyo para el cáncer, se deberían empezar desde el momento del diagnóstico.

“Es imperativo que mínimo los pacientes tengan acceso a cuidado paliativo cuando se evidencie fracaso en el tratamiento inicial para el cáncer, es decir, cuando el paciente no reciba tratamiento oncológico específico o cuando se presenten síntomas que deterioren su calidad de vida y generen sufrimiento”.

Juan Fernando Velásquez Escobar, especialista en dolor y cuidado paliativo de Medicáncer y cirujano especialista en dolor y cuidado paliativo, hace énfasis en que, cuando se considera que una persona requiere cuidados paliativos no quiere decir que ya no tenga tratamiento, ni manejo de su enfermedad concomitante.

“Muchos pacientes requieren mitigar los síntomas resultantes del tratamiento con quimioterapia, radioterapia u otros tratamientos de cirugías complejas. El cuidado paliativo no excluye otras formas de tratamiento, es la manera óptima de controlar los síntomas que presenta el paciente”.

Tomar la decisión

Asuntos como malestar general, dolor, dificultad respiratoria, insomnio, depresión, edemas, estreñimiento, enfermedad diarréica severa, entre muchas otras condiciones que presentan los pacientes con cáncer pueden ser aliviados con los cuidados paliativos.

Este tipo de atención, también se encarga de toda la aceptación y del proceso final vital de una persona, revela Velásquez Escobar.

“Hay que tener claro que todos los seres humanos tenemos un concepto diferente de lo que significa sufrimiento, pues este tiene un componente subjetivo importante, por lo tanto, aquello que le puede generar sufrimiento a una persona, puede no ser relevante para otra”, agrega Olga González Tobón, enfermera especialista en dolor y cuidados paliativos de la Unidad de Oncología de la Clínica Medellín.

Durante la progresión de la enfermedad, la intervención de los cuidados paliativos se va haciendo mayor, para poder controlar los síntomas, mientras que las intervenciones dirigidas al control y cura de la enfermedad, van disminuyendo.

El tratamiento incluye medidas no farmacológicas y farmacológicas, es decir, con y sin medicamentos. Por eso incluye a terapeutas, trabajadores sociales, rehabilitadores y nutricionistas, entre otros.

Juliana Casas Toro es psicóloga clínica de Medicáncer, especializada en psiconcología. Para ella, el tratamiento psicológico paliativo para el cáncer requiere de un acompañamiento constante para el consultante y para la familia, dadas las múltiples pérdidas a las que se ven expuestos, a los cambios biopsicosociales que van surgiendo a medida que avanza la enfermedad y al sufrimiento que emerge luego de la confrontación interna de asuntos ontológicos como la muerte.

“Es importante que el cuidador, sea consciente de la necesidad de cuidar de sí mismo, que pueda disponer de espacios para él, donde deje a un lado su rol de cuidador a cargo de otras personas que se puedan vincular en la tarea”, opina la especialista.

Contexto de la Noticia

Nora Helena Saldarriaga, internista, especialista en dolor y cuidados paliativos del Hospital Pablo Tobón Uribe, manifiesta que “hemos tenido un desarrollo importante, pero gradual, en los últimos 20 años. Se tienen diferentes programas de especialización y sub especialización, unidades bien conformadas de cuidados paliativos en hospitales de mediana y alta complejidad”.

Igualmente, ha mejorado la disponibilidad de opioides, pasando de una formulación de 10 a 30 días, pero aún hay problemas para que los fondos rotatorios a nivel local garanticen dicha disponibilidad.


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