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Policía da clases de dibujo en una zona de conflicto


Todos los viernes a las 3 de la tarde, el patrullero de la Policía Guzmán se reúne con los estudiantes de la escuela del corregimiento de Otaré para darles clases de dibujo. FOTOs cortesía

Todos los viernes, el patrullero Leonardo Guzmán Sandoval de la Policía, deja a un lado el armamento que utiliza para cumplir con su labor en el Catatumbo, Norte de Santander, donde no solo se presentan fuertes combates entre la Fuerza Pública y guerrilleros del Eln y Epl, sino que también allí los uniformados son blanco de los francotiradores de esas organizaciones armadas ilegales.

Guzmán debe estar desarmado para entrar a una escuela, tal y como lo dicta el Derecho Internacional Humanitario, pero lo hace sin ningún problema, pues una vez pone un pie en la institución educativa del corregimiento de Otaré (municipio de Ocaña), los problemas del conflicto y la seguridad ciudadana, que ocupan la mayor parte de su tiempo como Policía, quedan atrás, pues lo que sigue de ahí en adelante es su otra pasión: enseñarle a los estudiantes a dibujar.

Aunque el corregimiento de Otaré se caracterizó por ser una comunidad ajena a la guerra, desde finales de 2016, diferentes acciones armadas de los grupos insurgentes que delinquen en la zona, han perturbado la tranquilidad con la que vivían sus habitantes, sobre todo los padres de familia, profesores y estudiantes del colegio, el cual es vecino de la estación de Policía, estructura que fue blanco de, por lo menos, cuatro hostigamientos en los últimos años.

Por lo general, como lo reconoce la Policía en Norte de Santander, en zonas donde el conflicto armado sigue siendo uno de los principales problemas, la comunidad no interactúa con las autoridades y la relación con los policías no es cercana; sin embargo, en el momento en que el patrullero se conecta con los estudiantes para las clases de dibujo, todo cambia. “Es muy satisfactorio ver que algo bueno que enseñas es tan bien recibido por un grupo de personas que empiezan a creer en que pueden ser mejores cada día, además ver que los niños me aceptan y ven en mí a ese amigo en el que se puede confiar”, agrega el uniformado.

Su especialidad, aunque reconoce que es totalmente empírico, es el dibujo a lápiz y pintar retratos es lo que más le gusta y en lo que mejor le va. “A los niños les enseño lo que más sé, además la idea es que también aprendan de sombras, carboncillos, entre otras cosas”, dice el patrullero, quien agrega que la empatía con los menores de edad ha llegado a tal punto que “cuando estoy de guardia en la estación o patrullando con mis compañeros, muchos se me acercan a que les revise los dibujos que hacen en sus casas y les diga en qué pueden mejorar”.

“Es una cosa extraña ver a un policía con lápiz y hojas, y no un fusil, debajo del brazo”, confiesa Angélica, madre de uno de los estudiantes del patrullero, que se acerca a los 10 años de edad y se ha enamorado del dibujo.

Angélica confiesa que tuvo reparos cuando llegó la posibilidad de que su pequeño asistiera al taller: “Mi mami sí me dijo, ‘cómo vamos a dejar que el niño esté en un sitio con la policía, con todo el peligro’, pero yo insistí en que hay que dejar que desde chiquitos desarrollen sus talentos. Claro, con un poco de miedo”.

Para ella, Guzmán les ha cambiado la imagen que tenían de la fuerza pública, por eso se entristece al saber que el propio uniformado les ha contado que puede que lo trasladen pronto, “dibujar también es salir de la zona de confort para esos niños. Poco de eso se ve por acá” .

ALGUNOS DE LOS DIBUJOS DEL PATRULLERO LEONARDO GUZMÁN

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alumnos tiene el grupo que aprende dibujo gracias al patrullero Guzmán.

En el corregimiento de Otaré, municipio de Ocaña, región de Catatumbo, el conflicto armado es superado por las ganas de los niños que quieren aprender a dibujar. Un policía les enseña.

Contexto de la Noticia

Leonardo Guzmán
Patrullero de la Policía
Nació en el municipio de Ocaña, pero desde muy pequeño se fue a vivir con su familia en Cúcuta, donde creció. En la Policía Nacional lleva 10 años de los cuales, seis estuvo en un grupo operativo con el que recorrió varias ciudades del país. En la región de Catatumbo lleva tres años y ha estado en Tibú y Hacarí, ahora en Otaré cumple 10 meses de servicio. Sobre su pasión con el dibujo, asegura que le gustaría estudiar o tomar cursos para mejorar lo que con mucha práctica aprendió y que ahora enseña a los niños.

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