El decreto 037 del 9 de junio de 2017 de la Alcaldía de Yopal se asemeja más a una cartilla de misa dominical que a un documento administrativo y sin embargo, sirvió para entregar de manera oficial la capital del Casanare al “señor Jesucristo”.
Al margen de los chistes que ha generado en las redes sociales y en los medios de comunicación, esta decisión de la mandataria Luz Marina Cardozo tendría repercusiones de fondo, que la ponen en la mira de una investigación disciplinaria y jugaría con la estabilidad política de la ciudad en un corto plazo.
Aunque es apenas evidente para juristas consultados por EL COLOMBIANO que el decreto viola la separación Estado-Iglesia, consagrada en la Constitución, también se debe tomar en cuenta que esta fue la última...