De las 6,9 millones de personas registradas como víctimas de conflicto armado en Colombia, 3,5 millones son mujeres. Si no son las directas afectadas, son las viudas y madres cabeza de familia que hoy reclaman verdad, justicia y reparación por sus familiares muertos, desaparecidos o desplazados.
Muchas de ellas, incluso, sufrieron, además, otros tipos de violencia en sus propios hogares. Y a pesar de eso, han resistido y son el sustento de sus familias, líderes, empresarias, defensoras de derechos humanos y de víctimas.
Sus roles y retos fueron tema central del Segundo Foro Paz Palabra de Mujer que reunió ayer en Medellín (Plaza Mayor) a representantes de organizaciones de mujeres, en un certamen organizado por la Secretaría de Equidad de Género para las Mujeres de Antioquia y la Secretaría de la Mujer de Medellín.
Los expositores y participantes coincidieron en que la creciente participación de las mujeres en los espacios sociales y políticos con poder de transformación debe consolidarse y crecer para responder a la reivindicación de la igualdad en derechos económicos, sociales, políticos y culturales.
Uno de los temas que exigen su participación es la búsqueda de la paz. Así lo consideró Belén Sáenz Luque, representante de la ONU para las mujeres en Colombia al destacar el papel femenino en el actual proceso de paz con la guerrilla. “En las negociaciones donde participaron mujeres se lograron avances y acuerdos más rápido y con la inclusión de derechos sociales, económicos y políticos”.
En videoconferencia desde La Habana, el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, destacó que la “subcomisión de género que inició labor en Cuba debe garantizar que “los acuerdos tengan enfoques de género y la participación de María Paulina Riveros en la mesa de negociaciones asegura que los derechos de la mujer campesina y cabeza de hogar estén incluidos en el tema de desarrollo agrario”.