Es tarea de toda la sociedad frenar y fijar sanciones ejemplares para los delincuentes que pretenden convertir las escuelas y colegios en plazas de vicio. En Bello, en un registro, en establecimientos públicos, por parte de la policía, con perros especializados, se halló a siete niños, cinco hombres y dos mujeres, drogados en sus aulas de clase. Según autoridades especializadas en este tipo de flagelos, el mal se repite en numerosos entornos escolares, públicos y privados, de las principales capitales donde los jíbaros tratan de inducir a la drogadicción a los niños desde su más temprana edad.
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