opinión | Publicado el

Juan José García Posada


RECOBRAR EL ESTATUS LEGAL DEL PERIODISMO

Cuando la Corte Constitucional le enajenó al periodismo el estatus legal, mediante sentencia de 1998, acogió un argumento sofístico y derrumbó la Ley 51 de 1975, así como eliminó la tarjeta de acreditación que nos expidió el Ministerio de Educación y dejó en el limbo la necesidad patente de dotar de garantías una profesión de alto riesgo. No desapareció el periodismo, pero se llenó de paracaidistas y advenedizos codiciosos de poder, fama y dinero.

El frente legal se renueva en las discusiones actuales sobre el periodismo, más todavía cuando antier se conmemoró el día clásico por don Manuel del Socorro. El viernes fui espectador de un foro sobre el proyecto de Ley 234 que está cursando en el Congreso, que al menos restablecería el reconocimiento legal. Hablaron los colegas María Elena Vivas y Azael Carvajal, el abogado Luis Carlos Madrid y el congresista León Fredy Muñoz. Lo realizó en el auditorio del Idea el Círculo de Periodistas de Antioquia, la asociación gremial pionera en la región.

Parece que todavía hay tiempo de ampliar el debate, para que no se reduzca a lo que opinen algunos respetables observadores bogotanos. En Antioquia debe retomarse la iniciativa, así como se influyó de modo determinante en la configuración de buena parte de la Ley 51, cuando defendimos nuestras posiciones desde el Cipa. Debates, los ha habido, pero de escasa resonancia. El proyecto es muy deficiente por incompleto, reiterativo y desconectado de situaciones nuevas y emergentes en la cultura profesional de la comunicación y el periodismo.

Es preciso insistir en que el argumento que primó en la Corte Constitucional para aniquilar el estatuto fue, como lo dijo Azael Carvajal, un adefesio jurídico: Así todos los seres humanos tengamos derecho a informar y opinar, en la sociedad organizada se inventaron las funciones profesionales, de tal modo que, por ejemplo, tampoco por tener derechos a la salud, la defensa legal, la educación, la vivienda, etc., todos estemos facultados para ejercer la medicina, la abogacía, el magisterio, o la arquitectura.

Comparto la recomendación del respetado periodista y abogado, cuando propone que se abra el reconocimiento profesional mediante una Ley del Periodismo y la Comunicación, en la cual deben integrarse las diversas áreas con sus competencias, especificidades, afinidades y divergencias y con la jerarquización de profesiones y de oficios auxiliares. Y que sean las universidades acreditadas las que respondan a los solicitantes de certificación.

En buena hora debe activarse el debate para recobrar el estatus legal del periodismo. El proyecto actual, como está, requiere una transformación de fondo y de forma. Si el reconocimiento legal es ineficiente, con lagunas jurídicas y éticas, es preferible que lo entierren, como concluyó el periodista Pérez Berrío, pues acabaría por enterrar la profesión.


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