Un país se construye con el trabajo permanente y coordinado de todos los sectores de la sociedad. También la paz.
Esta es quizá una de las grandes lecciones que aporta hoy Alemania al mundo, un país que ha logrado reponerse de los trágicos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, cuando no quedó piedra sobre piedra, para convertirse en una de las más prósperas economías del planeta en tan solo unas pocas décadas y liderar la construcción, con sus vecinos de la Unión Europea, de una alianza económica que, además de la prosperidad colectiva de sus asociados, busca evitar la repetición de nuevos conflictos bélicos en el futuro.
La visita del presidente alemán Joachim Gauck, quien escogió a Colombia como el primer destino en Latinoamérica luego de su elección como Presidente, no es solo un gesto de reconocimiento al buen momento que viven las relaciones entre nuestros dos países.
Su visita también tiene un profundo significado político si tenemos en cuenta la trayectoria y el papel conciliador de este pastor evangélico de la antigua Alemania Oriental, uno de los líderes de la protesta pacífica para la caída del muro de Berlín y artífice de la conservación de la memoria histórica y de la reconciliación como contribución a la reunificación alemana.
El 3 de octubre de 1990, el día de la proclamación de la reunificación de las dos Alemanias, Gauck fue designado Comisionado Federal para los Registros del servicio de seguridad del estado de la antigua República Democrática Alemana, cuya función fue la custodia de los archivos secretos del temido Ministerio para la Seguridad del Estado, conocido como Stasi.
En 1992, después de encendidos debates, el gobierno autorizó a Gauck la apertura de los archivos para que cualquier ciudadano procedente de la antigua Alemania Oriental pudiera conocer su "ficha policial" y para que los historiadores tuvieran acceso a tan inigualable material de estudio.
Ese trabajo concienzudo de protección y desclasificación de material permitió sacar a la luz muchos de los abusos y crímenes de la Stasi. Su actuación lo hizo conocido ante el mundo por su invaluable contribución a la memoria histórica de Alemania. El trabajo de Gauck sentó las bases para lo que él mismo denomina el "milagro democrático", en referencia al desarrollo social y económico experimentado por el país en el periodo de posguerra.
Hoy, esa Alemania reconciliada, con una población de 85 millones de habitantes, es la mayor economía de la Unión Europea y la cuarta más grande a nivel mundial, con un PIB per cápita cercano a 45 mil dólares. Es el segundo mayor exportador del mundo después de China.
Este milagro es más fácil de entender si se examina el potencial de los 16 estados federados que la componen, tres de los cuales se encuentran a nivel individual entre las 20 principales economías del mundo.
El logro alcanzado por Alemania con su modelo de economía social de mercado tiene una explicación de la cual hacen parte, no solo su larga historia, sino la perseverancia, honestidad y dedicación al trabajo por parte de sus gentes, algo que muchos llaman la disciplina prusiana. Pero, sin lugar a dudas un elemento central, además de la institucionalidad y su vigoroso sistema democrático -también construido en las últimas décadas- es la coordinación entre los diferentes sectores -públicos, privados y de la sociedad civil- que permite obtener tamaños resultados.
Un buen ejemplo es el sistema de educación, investigación, ciencia y tecnología para la innovación productiva y aquí vale la pena destacar que Alemania es el tercer país con más premios Nobel, detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña, y a su vez ocupa el segundo lugar en aplicación de patentes.
Ese sistema ha sido construido a lo largo de los años y en él participan las universidades, las grandes sociedades de investigación -Max Planck, Helmholtz, Leibnitz, Fraunhofer-, para citar solo algunas de ellas, las Academias de Ciencias, el Mittelstand y la gran empresa, así como los gobiernos Federados y el gobierno central.
No es casualidad que en su viaje a Colombia el Presidente alemán decida también visitar Medellín como un reconocimiento a esta ciudad innovadora, que trabaja unida, y a un departamento que busca ser el más educado. Quiere ver de primera mano esa transformación de la que se habla en Berlín. Quiere saber cómo la ciudad más peligrosa del mundo se ha podido convertir en una metrópoli de la esperanza".
Alemania, con todo su bagaje, se convierte en un socio estratégico para fortalecer el sistema articulado de educación, investigación, ciencia y tecnología e innovación productiva, paso fundamental para la paz. ¡Bienvenido presidente Gauck a Colombia, a Antioquia y a Medellín….
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