Cada comienzo de año, para Julián Arredondo conseguir una visa para competir en el exterior se ha convertido en un dolor de cabeza.
En años pasados y ha sido durante los últimos tres, diligenciar el visado para viajar antes a Japón y ahora a Irlanda, se convierte en la talanquera para uno de los escaladores más prometedores del ciclismo nacional.
Ayer, cuando entrenaba en cercanías de Ciudad Bolívar, pensaba en cómo obtener el documento, pero no sabía cuál estrategia más podría implementar para poder competir en el Giro de Italia que se iniciará el 9 de mayo y el cual se iniciará en Belfast.
"Los ciclistas colombianos que correremos en el Giro de Italia de este año tenemos que conseguir la visa británica y la visa irlandesa. La primera no es complicada, porque se hace por medio de la embajada de la Gran Bretaña, en Bogotá, pero para optar por la irlandesa hay que enviar los papeles a a la embajada de ese país en Ciudad de México", contó.
Entrenar muy duro y pensar en trámites, esa es la realidad que acompaña a diario a los pedalistas colombianos que hacen parte del World Tour, quienes tal y como están las cosas tendrían que tener a la mano un pasaporte "casi que diplomático".
Mientras tanto, Rigoberto Urán, quien suma kilómetros por carreteras paisas, con largas sesiones de fondo, gestiona por intermedio de la Fedeciclismo la visa irlandesa por medio de la embajada que está en México. Aseguran allegados que las gestiones están adelantadas.
Sin embargo, para una buena parte de los pedalistas colombianos que hacen parte del World Tour de la Unión Ciclista Internacional, el tema de los visados no dejan de ser una preocupación más y un dolor de cabeza.
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