A la 1:09 de la madrugada del jueves, después de cerrar su negocio, Jesús Emilio Urrego prendió su computador para darle a EL COLOMBIANO la primera información de la tragedia.
Fue un policía de los que prestan guardia en la Registraduría el que lo alertó de que había ocurrido una explosión.
Chucho, como lo conocen en el pueblo, administra la charcutería Todo bien, en pleno parque principal.
"Como a las 11:05 le avisaron por radio al agente que se necesitaban ambulancias y refuerzos, porque se había presentado un accidente en la mina San Fernando".
La magnitud de los hechos se sintió aumentar desde ese local. No habían pasado 15 minutos desde el primer aviso, cuando cuatro efectivos de la Sijín le compraron a provisiones para pasar la noche en el lugar de los hechos.
El luto cubrió las calles
Camino a la casa Chucho vio cómo se esparcía la noticia: luces prendidas, gente en los balcones y en los quicios de las puertas. "Vi a la alcaldesa hablando por teléfono, los vecinos salían a las aceras. Ya se sentía la incertidumbre". Y el luto.
Casi todos en Amagá tienen un vecino, pariente o conocido trabajando en la mina. Hasta ayer en la tarde esperaba saber de tres vecinos que se encontraban dentro del socavón en el momento del accidente. No albergaba muchas esperanzas de que aparecieran vivos.
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