Lo que había empezado como un apacible día de visitas en la cárcel de Ternera, terminó el pasado domingo en una violenta jornada de amotinamientos internos, disparos y detonaciones.
El hecho dejó como resultado un recluso muerto y 5 personas heridas. Al parecer el recluso recibió un disparo que le comprometió órganos vitales, por lo que fue trasladado de inmediato a la Clínica Madre Bernarda, donde perdió la vida.
Otras personas fueron sacadas en ambulancia y remitidas a la clínica y al Hospital Universitario del Caribe.
Según cuentan testigos, las esposas, compañeras sentimentales y demás familiares que cada domingo visitan a sus familiares recluidos, habían entrado y cumplido con sus citas dentro del penal.
A las 4:00 p.m., cuando la larga fila de personas estaba saliendo del centro penitenciario, apunta una de las versiones, un recluso enloquecido sacó un arma y apuntó a uno de los guardias del Inpec, que vigilaba la circulación de personas. La versión aún no está oficializada por la Policía ni el Inpec.
La situación generó un pánico creciente, y en instantes, un bando de reclusos de un pabellón cercano respondió a la agresión.
En minutos, el intercambio de disparos no se hizo esperar dentro del penal, poniendo en evidencia la lucha de poderes entre miembros de grupos o bandas emergentes que se vive en esta cárcel.
Se cree que pudo ser un intento de huida de un recluso.
Madres, hijas, hermanas, esposas y otros familiares hombres corrían despavoridos en medio del fuego cruzado en el área que dividía los dos pabellones, B1 y B2, según narró una testigo.
La Policía Metropolitana de Cartagena envío de inmediato un piquete de policías antimotines y personal especializado que ingresó a la cárcel para acabar con la situación.
El comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, Brigadier General Carlos Rodríguez indicó que su institución solo presta vigilancia en los alrededores del penal, ubicado en zona urbana de Cartagena, y que son los guardias del Inpec, los responsables del orden interno.
“Estamos tratando de establecer cuál fue la situación que se presentó, pero hemos podido controlarala”, indicó Rodríguez.
Los vecinos de los barrios residenciales, que bordean el penal se quejaron y denunciaron que sufrieron los efectos de gases lacrimógenos. Asimismo las mujeres que visitaban a sus familiares recluidos afirmaron ser víctimas de agresión.
Se espera un informe oficial de la tensa situación en el penal.
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