El millón de personas atendidas durante 2011 en España por la organización oficial de la Iglesia Católica para la acción caritativa (Cáritas), prueba que la crisis golpea con tanta fuerza a los españoles, que cientos de miles tienen que recurrir a la caridad para alimentarse y sostenerse.
El incremento de ciudadanos que han acudido a esa organización para solicitar ayuda primaria -alimentación y vivienda- ha sido acelerado: en 2007 fueron atendidas 370.251 y en 2011 fueron ya 1.001.761.
Las alarmantes cifras fueron reveladas por el Observatorio de la Realidad Social de Cáritas. Allí consta que 44 por ciento de las personas acogidas llevan, como media, tres o más años demandando ayuda de esta institución, y que una tercera parte del millón acudió en 2011 por primera vez en su vida a esa ONG para sobrevivir por la crisis.
El informe no sólo prendió las alarmas sobre el alcance de la actual situación europea y la capacidad de las instituciones para tomar políticas y medidas de contingencia. Steven Jones Chaljub , consultor en Estudios Internacionales, aseguró a este diario que se abrió un nuevo debate a considerar: la capacidad que tienen los gobiernos de satisfacer las necesidades inmediatas de la población en la actual situación.
Con ese panorama -oscuro por donde se le mire- y conmovido por haber tenido que despedir algunos de sus empleados cuando la crisis tocó su propia empresa de seguros, Diego Berrío , un colombiano que vive en España hace 11 años, decidió aportarle a un banco de alimentos.
La iniciativa, que cada vez cuenta con más empresas privadas que aún tienen la suerte de sobrevivir, dona alimentos y ropa en buen estado a Cáritas y a otras instituciones barriales de caridad.
"El banco de alimentos es una manera de ayudar en medio de una crisis que no sabemos cuánto durará. Motivamos a los 250 empleados, a través de publicidad, mail y carteles, para que donen alimentos no perecederos para los españoles que hoy no tienen qué comer", afirmó Berrío, un hijo de Planeta Rica criado en Medellín, que asegura que las tres cuartas partes de su corazón están en Colombia.
Lo que más admira es el sentimiento de solidaridad en medio de la crisis: "Aquí las personas sufren del síndrome de perder del empleo: no gastan en nada por si se quedan sin trabajo. Sin embargo, pese al temor, apoyan a los que se han quedado sin nada con lo poco que tienen".
Para la celebración del Día de la Caridad, Cáritas ha organizado una campaña bajo el lema "Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir. Los mejores regalos se hacen con las manos".
La organización ha pedido al Gobierno español que "que luche con todos sus medios para acabar con la pobreza y la exclusión, y que no recorten los gastos sociales, sino que los incrementen para paliar los efectos de esta crisis en los más vulnerables".
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