Antes de explicar esta palabreja, quiero contarles a mis lectores el cambio que he hecho en el nombre de mi columna. Recordarán algunos que inicialmente se llamaba la Novena Columna, porque los diarios colombianos, tamaño sábana, tenían ocho columnas. Por eso, como mis opiniones se pueden salir de las oficiales de EL COLOMBIANO, la bauticé una columna por fuera, para afirmar que lo que yo escribo está por fuera de la opinión oficial del periódico.
Con los años, EL COLOMBIANO pasó a tener seis columnas, lo que me obligó a cambiar el nombre por la Séptima Columna, para no quedar muy distante de la opinión del periódico. Ahora que ha pasado, con el nuevo formato tabloide europeo, a tener cinco columnas, he cambiado el nombre a la Sexta Columna para no alejarme mucho de las orientaciones y opiniones. Espero que no cambie más, porque quedaría de quinto columnista.
Ahora ¿qué significa Tocoan? Recordemos que en la última campaña presidencial se hablaba de Tocosan, es decir que todos los candidatos y sus seguidores estaban contra el aspirante, hoy presidente, doctor Santos. Supondrán, entonces, que Tocoan significa "Todos Contra Antioquia", que es exactamente lo que estamos sintiendo y viviendo.
Es absurdo el pago de la póliza de cumplimiento exigido por parte de la Creg a EPM por no poder cumplir el plazo de ejecución del proyecto Porce IV, por fuerza mayor, ante una ocupación ilegal y subversiva a las tierras que se deben inundar con la represa.
Una situación gravísima de orden público que le corresponde solucionar al Gobierno central y no al regional. La medida, que aumenta los costos de construcción casi en un ciento por ciento, hace la obra inviable por la carga financiera.
Nosotros, los antioqueños, estamos pagando el 60% del Metro de Medellín, la Nación el 40%, y no lo paga el país como nuestros enemigos han tratado de hacer creer, mientras a Bogotá se le ofrece el 70%. Cuando hicimos el Museo de Antioquia, para las obras donadas por el Maestro Botero, llamé al Banco de la República para que nos ayudara, así como lo había hecho con la Donación Botero para Bogotá a la que le construyó totalmente el museo, me dijeron que no tenían recursos para darnos a nosotros, al fin logramos que nos dieran mil millones, de 27.000 millones que fue el costo total.
Antioquia y Medellín pagan parte de las vías nacionales en el Departamento, mientras en todo el país son financiadas completamente por la Nación, caso presente con la discutida pero necesaria vía perimetral de Bogotá, que no deja de ser una obra para la Capital.
Ahora viene mi admirado señor Procurador General a cuestionar las Autopistas de la Montaña, obras necesarias para Colombia, máxime con el TLC con EE.UU. (Aclaro que después de escribir este artículo me enteré de que el doctor Ordóñez dijo que la información que se filtró no es cierta).
Las Autopistas de la Montaña son obras de carácter nacional. La carretera Santa Fe de Antioquia-Urabá, por ejemplo, acerca el mar Caribe a toda la región occidental del país. Les ahorra al Valle del Cauca, a Manizales, Pereira y Armenia más de trescientos kilómetros para llegar a un puerto sobre el Atlántico. También acerca sustancialmente a Bogotá con ese futuro puerto sobre el Caribe.
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