Mareos, dolor de cabeza o visión doble son algunos síntomas que pueden presentar quienes disfrutan de un filme con tecnología tridimensional, lo que revela problemas oculares latentes o desconocidos que obligan a acudir al oftalmólogo.
Según el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO) español, esto se debe a que el empleo de las gafas 3D deja en evidencia trastornos en la visión estereoscópica, que es aquella que permite integrar las dos imágenes que se ven en una sola por medio del cerebro, que en circunstancias normales la persona maneja con naturalidad.
Es el caso de aquellos individuos que tienen su agudeza visual disminuida en un ojo, fuerzan a diario los músculos oculares para compensar algunos defectos visuales, presentan desequilibrios musculares o cuyos ojos no se orientan en la misma dirección.
“Lo bueno de ver cosas en 3D es que podemos ser conscientes de un problema que desconocíamos y, además, ponerle nombre” ha explicado el doctor Enrique Orellana, miembro del CNOO.
“Las películas en formato tridimensional pueden causar dolor de cabeza a las personas con problemas de visión, ya que se enfrentan a una nueva experiencia sensorial que les supone un mayor esfuerzo mental, que les hace más fácil tener dolor de cabeza”, ha explicado el doctor Michael Rosenberg, profesor de Oftalmología de la Universidad Feinberg, en Chicago (E.U.).
De acuerdo a Rosenberg, “hay mucha gente que sufre pequeños problemas de visión, como pequeños desequilibrios musculares, que en circunstancias normales, el cerebro maneja con naturalidad”.
Según el oftalmólogo John Hagn, de Kansas, en Missouri (E.U.), “algunas personas que no tienen una percepción normal de la profundidad, que tienen problemas en los músculos oculares, o cuyos ojos no están orientados en la misma dirección, tienen dificultades para procesar las imágenes en 3D”