Pese a que la represión en Siria ha causado 5.400 muertos en 11 meses de protestas, Rusia y China mantuvieron su posición de no intervenir, y bloquearon ayer a la comunidad internacional al vetar la resolución de Naciones Unidas que buscaba culminar con los hechos de barbarie en ese país árabe.
Ambos países le dieron la espalda a los otros 13 miembros del Consejo de Seguridad, incluidos los permanentes Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, que votaron a favor de la resolución.
Y es que la denuncia del consejo opositor respecto a la muerte, sólo ayer, de unos 260 civiles durante un bombardeo militar en la ciudad de Homs, enervó a líderes mundiales, quienes reaccionaron duramente contra el régimen de Bashar al Assad.
El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, condenó la represión contra la ciudad de Homs y dijo que la violencia ha mostrado la "sangre fría" del presidente sirio.
Hague aseguró que se sentía "horrorizado" por la ofensiva contra Homs, y condenó "de manera inequívoca" el uso de tanques, morteros y artillería contra áreas civiles.
Según el jefe de la diplomacia británica, la represión del régimen sirio muestra el "cinismo" y la "sangre fría" de Assad ante la creciente presión internacional para que el Consejo de Seguridad de la ONU ayude a poner fin a la violencia en Siria.
Hague también pidió intensificar la presión para terminar con los diez meses de violencia en el país.
Al respecto también se pronunció el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien hizo un llamado a oponerse a la "brutalidad implacable" de Bashar al Assad y a proteger los derechos humanos en ese país.
En una dura declaración, Obama dijo que Assad demostró "desdén por la vida y la dignidad humanas" con los ataques en Homs.
"La política del régimen sirio de mantener el poder mediante el terror a su pueblo sólo indica su debilidad inherente y su derrumbe inevitable", dijo Obama. "Assad no tiene derecho de gobernar Siria y ha perdido toda legitimidad ante su pueblo y la comunidad internacional".
Al pueblo sirio, Obama le prometió el apoyo de Estados Unidos y su colaboración para construir un futuro mejor en el país. El mandatario sostuvo que "la comunidad internacional debe proteger al pueblo sirio de esta brutalidad abominable".
Temor a la intervención
A pesar de la condena internacional, la violencia continuó apagando vidas. Otras veintidós personas murieron en las afueras de Damasco y en la provincia de Idleb, en el norte de Siria, a manos de las fuerzas leales al régimen, según informaron los opositores Comités de Coordinación Local.
Daniel Brumberg, experto en prevención y análisis de conflictos del Instituto de Paz de E.U., explicó que el veto de Rusia y China se debe al temor de una posible intervención militar como sucedió con la Otán en Libia.
"Tanto los rusos como los chinos han sido fuertes aliados de Assad y permanecerán firmes en esa posición", explicó Brumberg.
Además el analista agregó que estos países se han mostrado sumamente desconfiados con Estados Unidos a pesar de que la Casa Blanca ha reiterado que lo único que busca es colaborar con el plan de transición de la Liga Árabe para Siria y ha descartado vehementemente cualquier intervención militar en ese país.
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