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¿Sensibilidades de los lectores?

  • ¿Sensibilidades de los lectores?
01 de enero de 1900
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¿Sensibilidades de los lectores?Por
Víctor León Zuluaga Salazar

El lector Carlos Gaviria Zuluaga se refiere a un titular de la sección deportiva de EL COLOMBIANO. Dice en su mensaje: "El artículo de hoy miércoles 28 de marzo sobre la crisis del Deportivo Independiente Medellín, se titula: terminó la novela ... Y (sic) el negro ahí. Esa expresión tan coloquial, como tan confianzuda o aun racista si se quiere, puede verse normal en publicaciones amarillistas como El Espacio, La Chiva, mas no en un diario de la categoría de EL COLOMBIANO. Hubiera podido titularse por ejemplo: Terminó la novela... y Luna continúa o Terminó la novela... y Luna ahí, y muchas otras formas (obviamente con la y después de los puntos suspensivos en minúscula)".

Responde el periodista autor del artículo que "nunca pensamos que el término negro fuera a tener una connotación como la que hizo el lector, que es válida. No hubo ninguna intención despectiva sobre el personaje, pues si se lee la nota, en ningún momento se sugiere. Tampoco tiene intenciones amarillistas.

El término negro, en otro contexto y en el del Independiente Medellín cuando sus compañeros se refieren a Luna, por ejemplo, denota camaradería, aprecio y cariño por el entrenador. Esto es apenas un significado de los tantos que se le puede dar.

Reitero, fue una intención sana, libre de cualquier sentido racista o de irrespeto por Víctor Luna".

Se desprende de esta explicación que el titular está lejos de tener la intencionalidad de ofender al entrenador. Pero la visión del periodista no es la única. Los lectores, de hecho, miran el asunto de otras maneras, tal como lo percibe el lector que le escribió al Defensor.

Esta reflexión permite profundizar sobre qué sucede más allá de las letras, las palabras y las frases.

Una investigación sociolingüística realizada por Antonio J. Rojas Tejada y otros, en la Universidad de Almería, concluyó que "las palabras no son meramente un conjunto de grafos, fonemas y referentes, sino que poseen un valor añadido en el nivel pragmático, en la acción de comunicarse; además, esta discriminación ordenada obtenida mediante los juicios de los sujetos investigados, con un consenso significativo, no responde a una conciencia individual y subjetiva, sino que son estructuras, formas de pensar y valorar construidas, utilizadas y transformadas por y para el medio social. Así, las palabras están cargadas de compromiso social, carecen de la neutralidad axiológica como cualquier otro elemento de conocimiento social que responde a una tradición histórica y cultural".

En la introducción subrayan que "nuestra aportación parte de las ideas de Bourdieu que, en su sociología del conocimiento, subraya la importancia de las palabras por ser invenciones sociales y, a su vez, por transformar la realidad de las cosas y de la sociedad (Bourdieu, 1988). Las palabras se convierten en campo de lucha donde la manipulación simbólica genera construcciones de la realidad social a la conveniencia de los intereses que se defiendan".

A lo dicho por los investigadores habrá que agregar conceptos sobre las funciones del título y en general de la palabra en un medio impreso. Los textos informativos pueden tener significados distintos en cada lector. Más aún, una palabra tiene diferentes acepciones y muchas más interpretaciones.

Las palabras usadas en el lenguaje coloquial y familiar tomadas por un periódico ocasionan distorsiones. Los medios deben usar con cuidado estas expresiones del ámbito más íntimo o advertirlo para no crear confusión o cualquier otro sentimiento contrario.

También es preciso indicar que en algunos casos hay cierto grado de facilismo o de imprevisión para usar estas palabras que causan malestar en los lectores.

La palabra "negro" puede criminalizar conductas y situaciones. Y con mayor frecuencia, discriminar, porque alguien la leerá como "no blanco". Es muy poco probable que en nuestro ámbito lleguemos a leer un titular que diga: el blanco Fulano ganó el maratón...

De ahí que la recomendación es desarmar las palabras de posibles interpretaciones que atenten contra los derechos de los demás. No en vano la ONU acogió la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial desde la década de los sesenta. También la Constitución Política de Colombia consagra la igualdad de los ciudadanos sin ningún distingo.

El periodismo es un oficio profundamente humano, orientado al bien común, a la convivencia, y en consecuencia, los periódicos serios no pueden caer en veleidades ni en cierta moda que inspira el llamado periodismo de crispación.

No es ético desestimar las sensibilidades de los lectores. Ante todo, se debe respetar a las personas y por ende a los lectores.

Con respecto a la duda de los puntos suspensivos, el redactor quiso expresar una oración: "terminó la novela..." y poner luego: "Y el negro ahí", como otra proposición.

La norma dice que "después de los puntos suspensivos, cuando cierra un enunciado, se escribe mayúscula".

Pero tiene razón el lector si la intención hubiera sido en oración abierta, que se concluye luego de los puntos suspensivos: "terminó la novela... y el negro ahí".

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