Felices con las obras que se hicieron en la vía Camilocé-Fredonia, están comerciantes, transportadores y comunidad en general de este municipio, pero a su vez tristes porque se acabó la plata y quedaron pendientes algunos trabajos.
Según el alcalde de la localidad, Carlos Mario Londoño, no solo mejoraron las condiciones de transitabilidad, sino también la movilidad, porque antes se demoraban hasta una hora desde Camilocé y ahora el recorrido se hace en 25 minutos.
Además reconoce que las obras que se hicieron son muy importantes y quedaron buenas, pero lo sorprende que se hayan acabado los recursos que la Gobernación y la Nación aportaron, los cuales ascendieron a unos 25.500 millones de pesos, que aunque eran también para la vía El Cinco-Venecia-Bolomboló, en la de Camilocé-Fredonia, según el informe de interventoría, se invirtieron 18.000 millones de pesos.
"Según el informe que tengo, para terminar los trabajos faltan como mínimo 6.000 millones de pesos y para que quede superbien 10.000 millones de pesos", señala el alcalde.
Agrega que tanto a él como al gobernador Luis Alfredo Ramos, les extrañó mucho que se hubieran equivocado en tanta plata en el presupuesto. "La explicación del interventor y del consorcio es que la obra se hizo mediante la declaración de una urgencia manifiesta, lo que no permitió que se hicieran unos estudios previos buenos".
El informe de la interventoría ya fue enviado a la Gobernación y al Gobierno Nacional con el fin de que se adicione lo que resta para dejar la obra terminada.
"Una cosa buena es que el Gobernador y el Presidente de la República están muy comprometidos y lo han tomado como algo personal".
"Ha mejorado mucho"
Lo que sí es latente es la satisfacción de la comunidad, de los transportadores y de los comerciantes. Para todos el cambio ha sido radical e incluso resaltan el trabajo que ha hecho el nuevo contratista.
"Los trabajos vienen a muy buen ritmo y ya es poco lo que falta. Ahora sí da gusto venir a Fredonia porque primero era una tragedia. Se han hecho obras muy importantes en los sectores más críticos", expresa Julián Darío Vargas, propietario del restaurante Otraparte.
Añade que él, como comerciante, ha visto que la gente está volviendo al municipio por lo cómodo que se está viajando.
Para los transportadores la situación también ha mejorado mucho, eso sí señalan que todavía hay pasos que requieren ser intervenidos. "Esta compañía sí se ve que está haciendo un trabajo bueno y ya por lo menos los fines de semana se ha incrementado el número de pasajeros", anota Víctor Cadavid, conductor de transportes Fredonia.
Lo que le preocupa es que ya los contratistas han dicho que se les acabó la plata y ha visto como han empezado a levantar carpas y a llevarse maquinaria.
Al respecto, la secretaria de Infraestructura del Departamento, María Cristina Mesa, afirma que con las obras que se realizaron se atendió la urgencia manifiesta y con las cuales se puede garantizar la estabilidad de la vía y controlar los desplazamientos de masa que en su momento se estaban produciendo.
Frente al tema de comodidad y mejorar las condiciones de circulación y transitabilidad que cobije la pavimentación de algunos tramos, se continuará con uno de los programas de repavimentación y acabado del gobierno departamental, y de la gestión con el Instituto Nacional de Vías (Invías).
"El objeto como tal de la urgencia manifiesta lo estamos logrando con las obras que construimos en primera instancia", precisó la funcionaria.
Faltan $5.000 millones
El coordinador de la obra encargado por la Gobernación de Antioquia, Eduardo Vélez, señala que para terminar los trabajos se requiere de una adición de aproximadamente 5.000 millones de pesos.
Según Vélez, con la plata que se asignó para ese contrato entre interventoría y construcción, que fue del orden de los 16.000 millones de pesos, se hicieron las obras más importantes.
En su concepto, además de la pavimentación de cinco broches que quedaron faltando, también se necesitan unos muros sobre pilas profundas para poder asfaltar, de manera que éste no falle, pero son obras con unos costos altísimos.
Reconoce la inquietud que pueda tener la comunidad porque se haya acabado la plata, pero expresa que mucha de ella está enterrada.
Además se hicieron dos variantes, una en La Bonita, en la que faltan según los diseñadores, unos 1.300 millones de pesos adicionales.
Vélez dice que para los muros que quedaron faltando se requerirían de un poco más de 2.000 millones de pesos, pero sin pavimento.
Expresa que es partidario de racionalizar la inversión y propone hacer lo más indispensable, en el kilómetro 11+700, ya subiendo para Fredonia, porque es el que más problemas tiene.
En cambio para lo que se plantea para los kilómetros 10+200 y 10+700, pide que se hagan porque el costo es elevadísimo y el beneficio, aunque se da, no es tan apremiante, pues ya se le hicieron los filtros marginales que cortan el flujo del agua y minimizan el problema a la subrasante.
Además, explica, se le aplican unos filtros horizontales equilibrando presiones al interior y se le pone una capa delgada de pavimento para que en caso de que se vaya deformando no haga tan traumático la transitabilidad. "Esto no es una solución definitiva, sino para convivir con el problema, porque es una carretera que tiene demasiadas dificultades", afirma.
No faltaron los imprevistos
Explica Eduardo Vélez que aunque se contaba con buenos recursos cuando se iniciaron los trabajos, el 15 de octubre, algunos problemas se agravaron como en el sector llamado El Charolazo, en donde un puente estaba a punto de irse al suelo porque estaba bajando un centímetro diario.
"Allí se tuvo que hacer una serie de drenes urgentes y una estructura de concreto a la quebrada para mermar el descuelgue, porque es una falla activa o remontante desde la desembocadura que amenazaba la urbanización Antonio Roldán Betancur, que incluso ya se había llevado unas casas", anota Vélez.
Esta sola obra tuvo un costo de 2.300 millones de pesos, que de no haberse presentado este problema, según Vélez, muy seguramente se hubiera podido terminar lo que está faltando.
Entre los broches pendientes están el de El Piñuelal y enseguida de la quebrada La Sinifaná, en donde ya se hicieron los muros sobre pilas y unos disipadores, drenes horizontales, que se había podido pavimentar, pero no alcanzó la plata.
"La toma de decisiones ha sido muy compleja porque uno sabe que la expectativa de la gente es que la carretera quede totalmente pavimentada y allí han valido más las obras que están enterradas que las que hay por fuera", expresa Vélez.
Añade que es el caso de La Bonita, en el famoso descuelgue, donde no se pudieron hacer unos viaductos que estaban diseñados porque al ponerse unos inclinómetros se pudo detectar una reptación muy rápida que con el tiempo y por el peso de los mismos iban a fallar.
Para el coordinador, la solución sería una adición presupuestal de 5.000 millones de pesos y en ese sentido se envió un informe al Invías, que ya estuvo en la obra y se llevó muy buena impresión de lo que se ha hecho, pero también quedaron preocupados porque va a quedar faltando mucha obra.
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