Ni siquiera las secuelas de vandalismo con las que despertó ayer Río de Janeiro tras los disturbios en las afueras de la casa del gobernador, Sergio Cabral, con un saldo de 16 personas detenidas, lograron asustar al Vaticano con la llegada del Pontífice este lunes a Río de Janeiro.
Las autoridades de esta importante ciudad brasileña confirmaron este jueves que están listas las medidas de seguridad para atender las Jornadas Mundiales de la Juventud, JMJ, y que presidirá el Sumo Pontífice.
El esquema incluye la presencia de 20.000 uniformados, entre policías y militares, que velarán por la seguridad papal y la de más de dos millones de personas que harán presencia en las diferentes actividades de reflexión y oración, según dijo a Efe el secretario de Seguridad Pública del Estado de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame,
"En lo que se refiere a los asuntos de seguridad pública cotidiana, como violencia y criminalidad, todo está bajo control", dijo
En respuesta desde el Vaticano, el cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dicasterio del que dependen las JMJ, confirmó la tranquilidad con el viaje papal, a pesar de los últimos disturbios y protestas en Brasil: "Río de Janeiro le ha dado garantías a esta visita para que se desarrolle serena y sin trastornos".
En cuanto a la presión de estas protestas y su significado para la visita, el experto sobre el tema Brasil de la Universidad del Rosario, Giovanny Reyes, le dijo a El Colombiano que se espera que el viaje papal a tierras brasileñas "no se convierta en caja de resonancia de los grupos manifestantes, ya el Gobierno de Dilma Rousseff les ha confirmado su intención de consignar sus peticiones en el proceso de transformación de la Constitución de Brasil por lo que se espera no haya nuevas protestas".
Precisamente, el comandante de la Primera División del Ejército y responsable por la seguridad durante la visita del papa, general José Alberto da Costa Abreu, aclaró que las protestas "están entre nuestras principales preocupaciones, principalmente si ocurren en locales con más de un millón de personas".
Abreu dijo que el Ejército no montará retenes para revisar a las personas que se dirijan a Guaratiba (afueras de Río), el lugar donde se oficiará la misa campal y en el que se esperan hasta 1,5 millones de personas.
Apoyo eclesial
Ratificando el parte de tranquilidad desde el seno de la Iglesia en el Vaticano, el padre Germán Bustamante, jefe de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Medellín quien también irá al encuentro papal, le dijo a este diario que "el pueblo brasileño se siente muy acogido por las Jornadas Mundiales de la Juventud, las protestas son más por el Mundial de Fútbol y los Olímpicos. Ellos reconocen los beneficios que trae este tipo de eventos religiosos y, por eso, no se esperan mayores complicaciones. Además, las JMJ son importantes para el país como evento porque reúne diferentes expresiones de fe por parte de los jóvenes del mundo".
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