El mundo de la crónica rosa se cuela por Twitter y lo hace susurrando intimidades, o mejor, la vida privada de los famosos, que hasta ahora era el asunto mejor subastado en los kioscos de revistas.
El actor Ashton Kutcher, una de las celebridades con más seguidores en Twitter publica las fotos con su esposa Demi Moore; y Juanes pone la foto "exclusiva" de su hijo Dante.
Es mediático, sin duda, el par de cibernautas, Emily Chang y Max Klesler, quienes decidieron proponerse matrimonio en medio de un Tweet.
Y Shakira, aprovecha los 140 caracteres para responder incesantes rumores, al decir: "no me he casado".
¿El mundo al revés? Quizás no. Mejor, en transformación. Así lo dicen los investigadores del fenómeno de internet, entre ellos el comunicador social argentino Carlos Alberto Scolari, doctor en Lingüística Aplicada, quien asiste hoy al congreso de Comunicación Digital, que convoca la Corporación Universitaria Lasallista.
Antes de viajar a la ciudad, el profesor Scolari conversó con EL COLOMBIANO sobre el tema y adelantó que no hay que creerse todo lo que viene del mercadeo.
"Tal vez repercute más" para el marketing personal distribuir un contenido gratuitamente por Twitter, que hacerlo por un gran medio.
"Una característica de las nuevas tecnologías es diluir la diferencia que hay entre lo público y lo privado", apunta Scolari.
Y en ese trasfondo ocurren las relaciones de los fanáticos de los artistas, y de los consumidores con las marcas. Por ello, estos medios han calado como nuevas formas de socialización, pero en esencia "nada ha cambiado", dice el especialista.
Y lo anota de esta manera, quizás tajante, porque en el pasado se ha visto cómo otras grandes promesas se han desinflado. Hace un poco más de una década se hablaba de la omnipresencia de la realidad virtual.
Eran los tiempos en los que se imaginaba un mundo de alter egos viviendo vidas paralelas en internet. "Toda una utopía", anota Scolari. Una idea que, por ahora, no llegó a materializarse.
Pero todo hace parte de la evolución de la web, que en menos de 25 años reformuló algunas cosas.
Sin embargo, no hay que creer que las tecnologías son neutras, sigue Scolari. Al contrario "nos moldean". Sin duda, no es lo mismo un joven que se crió con una biblioteca que uno que lo hizo con los cibermedios.
No solo se proponen matrimonio por Twitter, sino que por allí se divorcian, todo es válido en el amor, anota @Guapacho, a través de un Tweet . Y aunque parezca que la tecnología haya transformado el mundo, -aunque eso está por verse, dicen los investigadores-, hay quienes, muy activos en sus redes, creen que hay límites.
"No todo se puede contar, no todo se puede decir y de esos límites depende el cuidado también de la relación y de la pareja", precisa la comunicadora Ana Lucía Alvarado, quien en sus estatus de Gmail comunica su aniversario de bodas.
Y con estas fronteras, quizás lo humano siga desfilando por la red, sin dejar la intimidad en ello. Una frontera por ahora difícil de deslindar.
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