"Nadia, Katia y Masha, los queremos. Los apoyamos y estamos aquí para ayudarlos", indicó Anthony Kiedis, según el diario digital Gazeta.ru.
Red Hot Chili Peppers salió en defensa de las tres detenidas durante los multitudinarios conciertos celebrados el fin de semana en Moscú y San Petersburgo en los que Kiedis actuó ataviado con una camiseta con el nombre del grupo ruso.
"Pienso todo el tiempo en ustedes. Aplaudo su coraje. Rezo por su liberación. Pienso hacer llegar al mayor número de personas posible lo que les está pasando", señaló por su parte el bajista, Michael Balzary, conocido como Flea.
Precisamente, este lunes el tribunal Jamovnicheski de la capital rusa anunció que el 30 de junio comenzará el juicio por el proceso penal incoado contra las tres mujeres, cuyo prisión cautelar fue extendida el pasado viernes por otros seis meses.
De esta forma, las jóvenes consideradas presas de conciencia por Amnistía Internacional continuarán en custodia hasta mediados de enero del próximo año, según las agencias rusas.
El juez también rechazó poner en libertad a las detenidas como citar a declarar al Presidente ruso, Vladímir Putin, y al patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), Kiril, como pedía la defensa.
Las tres jóvenes son acusadas de vandalismo, según el artículo 213 del código penal, por atentar contra los valores tradicionales de la IOR. Según la acusación conspiraron "para cometer un acto de vandalismo por motivos de odio religioso y animosidad contra un grupo social", en referencia a los creyentes ortodoxos.
El pasado 21 de febrero las encapuchadas componentes de Pussy Riot penetraron en una zona restringida del altar del principal templo ortodoxo ruso desde donde se ofician las homilías, imágenes que vieron cientos de miles de personas en youtube.
Además, las tres mujeres se desprendieron de varias de sus prendas y comenzaron a tocar la guitarra eléctrica, a cantar y a bailar en ropa interior.
"Madre de Dios, echa a Putin", decía la canción.
La Iglesia rusa reaccionó indignada ante la profanación del lugar sagrado y pidió un severo castigo contra las mujeres, que fueron detenidas y podrían ser condenadas a varios años de cárcel.
Precisamente, la airada reacción de la IOR, que consideró el incidente parte de la mayor campaña anticlerical desde la caída del Comunismo, fue calificada de desmesurada por muchos personas, que critican la creciente influencia de la Iglesia Ortodoxa en la sociedad.
Varios integrantes de Pussy Riot, cuya liberación fue demandada por numerosos opositores, activistas de derechos humanos, intelectuales y cancillerías occidentales, ya fueron detenidas en enero por actuar sin autorización en la mismísima Plaza Roja.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8