El primer ministro interino de Egipto se reunió este miércoles con políticos liberales para comenzar a formar un Gobierno y sanar a una nación dividida por la violencia a una semana del derrocamiento del presidente electo.
Los egipcios esperaban que el inicio del mes de ayuno musulmán del Ramadán aplaque las pasiones que han llevado la animosidad a niveles nunca vistos en la historia moderna del Estado árabe más poblado del mundo.
Hazem el-Beblawi, un economista y ex ministro de Finanzas de 76 años designado el martes para liderar el gabinete, dijo que comenzará seleccionando ministros y reuniéndose con los políticos liberales Mohamed ElBaradei y Ziad Bahaa el-Din.
Ambos son líderes del Frente Nacional de Salvación, el principal grupo secular que lideró las protestas contra el presidente islámico Mohamed Mursi, derrocado por el Ejército la semana pasada después de que millones de personas salieron a las calles a protestar en su contra.
Los dos políticos apoyan un acuerdo de financiación estancado de 4.800 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, que requiere que Egipto haga reformas políticas sensibles a sus subsidios a los alimentos y combustibles.
Beblawi reconoció que será un desafío encontrar un gabinete que tenga apoyo universal. "No creo que nada pueda tener una aprobación unánime", dijo.
"Por supuesto que respetamos la opinión pública y tratamos de cumplir con la expectativa del pueblo, pero siempre hay un momento de decisión. Hay más de una alternativa, no puedes satisfacer a toda la gente", agregó.
Beblawi fue nombrado primer ministro por el jefe de Estado interino respaldado por el Ejército después de que éste removió a Mursi. ElBaradei, un ex diplomático de la ONU, fue designado vicepresidente. Bahaa el-Din, un ex director de la autoridad de inversión de Egipto, ha sido señalado como candidato a puestos altos.
Miles de seguidores de Mursi han estado realizando una vigilia cerca de una mezquita en el noreste de El Cairo durante una semana, demandando que sea repuesto.
Por lo menos 55 personas murieron el lunes en la jornada más violenta en más de un año, cuando soldados abrieron fuego contra cuarteles donde los seguidores de Mursi creen que está detenido.
Los Hermanos Musulmanes de Mursi dicen que las víctimas estaban rezando pacíficamente. El Ejército afirma que terroristas provocaron los disparos al atacar a sus tropas.
La violencia ha alarmado a los donantes occidentales y a Israel, que tiene un tratado de paz desde 1979 con Egipto.
Washington, asumiendo una postura cauta, no celebró la remoción de Mursi ni la denunció como un "golpe", que bajo la ley estadounidense requeriría que se detenga la ayuda, que incluye 1.300 millones de dólares al Ejército cada año.
Sin embargo, la caída de los Hermanos Musulmanes ha sido aplaudida por los estados ricos del Golfo Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, que el martes ofrecieron a Egipto 8.000 millones de dólares en ayuda.
El efectivo, préstamos y combustible prometidos ayudarán a aliviar una crisis económica profunda que ha empeorado durante dos años y medio de inestabilidad desde que el autócrata Hosni Mubarak fue derrocado del poder por una revuelta popular.
Pero el dinero del Golfo también podría reducir el incentivo para que Egipto realice las dolorosas reformas que el FMI dice que son esenciales para estabilizar las finanzas públicas, atraer inversiones y reavivar el crecimiento económico.