Las alarmas de los dueños de los supermercados de cadena y grandes superficies están prendidas después de conocerse que el fin de semana pasado, dos almacenes Carulla fueron asaltados de forma violenta en Bogotá.
Lo crítico es que esta realidad, que resulta siendo pan de cada día a nivel nacional continúa, pese a la inversión que estas empresas hacen en seguridad, la cual sobrepasa los 1.900 millones de pesos en infraestructura, tecnología y personal.
Esta suma no ha sido suficiente para combatir los robos y ha llevado a repensar los esquemas para cuidar a los clientes y al inventario, puesto que ahora los almacenes exigen mayor compromiso de la Policía Nacional.
"Este tema complejo nos va seguir afectando y por eso hay que insistir en atacarlo. Los ladrones deben ser juzgados y remitidos a la cárcel, por eso confiamos en nuestro esquema de seguridad", dijo al diario La República Guillermo Botero, presidente de Fenalco.
Varios actores del sector se sumaron a este llamado por lo sucedido en el barrio Pablo VI (Bogotá), donde la Policía se demoró 30 minutos en llegar al supermercado asaltado. Voceros de Carulla afirmaron que reforzarán los mecanismos de seguridad. El objetivo es agilizar la capacidad de respuesta ante una situación peligrosa. En ese sentido, la compañía demandará la presencia de policías en los establecimientos, para que se encarguen de hacer rondas y verifiquen los almacenes.
Según Oscar Vega Pulido, presidente de Asosec, Asociación Colombiana de Seguridad y director nacional de seguridad de los almacenes Olímpica, los componentes de protección de las tiendas son fundamentales y variados, pues dependen del tamaño de la superficie y los posibles riesgos de pérdidas.
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