En Lausana quedó una sensación de desasosiego. Ni la delegación colombiana, la más grande de las tres aspirantes, ni los espectadores externos, entendieron la decisión. O sí la entendieron, pero no pareció justa.
"Todos pensábamos que la ganadora era Medellín, no sabemos qué pasó", decía la periodista española Isabel Caso, de la agencia Efe en Suiza. De Buenos Aires no llegó nadie, además de los dignatarios.
Las palabras aún retumban. El éxito final fue cambiado por victorias parciales, como la de dar a conocer a Medellín de una manera diferente, o poner a Colombia, por primera vez en su historia, en la final de un evento organizado por el Comité Olímpico Internacional. "Colombia ya no es esa Colombia de la que tenían una visión bastante negativa, de lo que era nuestro país. Ahora es una Colombia bastante pujante, una democracia actuante, un país en progreso, y Medellín lo mismo", dijo el presidente Juan Manuel Santos.
Precisamente, entre la tristeza por la derrota, Santos se llevó a los demás dignatarios colombianos en el avión presidencial. En Lausana ya no se ven a los representates con las camisetas de Medellín-2018, y poco a poco, en la ciudad olímpica deja de escucharse el acento antioqueño. “Nos vamos satisfechos por el trabajo realizado, pero no contentos. Perdimos”, anotó Juan Camilo Quintero, director de la candidatura. Hoy, Lausana trajo sorpresas en su elección, y tristeza para Medellín.