" ¿Obama había mencionado en su libro y en algún discurso de campaña la anécdota de George Washington: No sólo fue nuestro primer presidente sino que en parte lo que lo hizo grande fue que pudo haberse quedado de por vida en el cargo pero tomó la decisión de regresar al trabajo civil. Y eso marcó un precedente muy importante para el país ".
( El Espectador , artículo " Obama sugiere no reelegirse ", junio 30 de 2009, página 4).
Más claro no canta un gallo y el presidente Uribe deberá replantear toda su estrategia con respecto a la ansiada segunda reelección, ya que su aliado más poderoso, firme y complaciente, los Estados Unidos de Norteamérica, le han abiertamente recomendado que no es ni viable ni deseable un tercer mandato, en virtud que se violan los principios elementales del régimen democrático, que rechaza la perpetuación en el poder de una persona por más de dos períodos presidenciales, posición ante la cual el primer mandatario tendrá que asumir una clara postura democrática, recordando, tal vez, sus épocas de la creación del llamado "sector democrático" dentro del liberalismo oficial en Antioquia, en clara rebeldía en su momento contra la oficialidad de su partido Liberal, en el cual nació y se formó como político, primero en la ortodoxia y luego en la rebeldía como disidencia liberal, desde la cual fue senador y gobernador de Antioquia en 1994.
Uribe, en su sagacidad y olfato político, entiende que el mensaje de Obama es directo y contundente y que, a pesar y dolor de sus áulicos y chupasangres que lo rodean, debe dedicarse con entereza a terminar lo mejor posible su mandato de 8 años y evitar más desgaste para la democracia colombiana, en una región hoy convulsionada nuevamente por los fantasma de las reelecciones indefinidas y por los golpes militares, que insólitamente reaparecen en el continente, tras lo sucedido en Honduras con el presidente constitucional Manuel Zelaya, asunto que va a comprobar si hay o no grandes transformaciones en el contexto internacional y será este golpe militar en Honduras una prueba definitiva para mostrar el nuevo talante democrático del presidente Obama, que deberá apoyar abiertamente el retorno del gobernante civil.
El presidente Uribe tiene tareas urgentes que aprobar y debe en su último año de mandato, aplicarse con juicio a ello, para entregar -si ello aún es posible- una nación con menos pobreza, con menos desempleo, con más relaciones internacionales consolidadas. Debe aplicarse a una real reforma política que consolide el poder legislativo en su soberanía e independencia democrática y debe fortalecer la independencia y el respeto al poder judicial, evitando los ataques y ultrajes que, orquestados desde la Presidencia por agentes cercanos a él, se han efectuado contra las Altas Cortes, en particular contra la Suprema.
Igual, la tarea de la paz está incierta y los retos de la Reinserción, la Reparación, la No Repetición, la Justicia y la Verdad, están inconclusos y con fallas estructurales tan graves que ameritan todo su tiempo, esfuerzo y dedicación, e igual estos asuntos urgentes reclaman de nuevos congresistas que asuman su mandato con seriedad y respeto, tanto por las víctimas como por los victimarios que se desmovilizaron voluntariamente.
En fin, el reto de retos del Presidente es, como se lo dijo Obama: "Lo importante es que la gente sienta una sensación de legitimidad, que no se manipule o se altere el proceso electoral, o se acallen las voces opositoras". ¿Puede cantar más claro un gallo?
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