El presidente de E.U., Barack Obama, defendió ayer su plan de penalizar a la banca cuya irresponsabilidad, según dijo, fue una de las causas de la actual crisis.
"Nuestro objetivo es promover justicia en los negocios al tiempo que se castiga a los que se aprovechan del sistema; alentar el crecimiento sostenido al tiempo que se desalientan las burbujas especulativas que inevitablemente revientan. En última instancia, es por el interés compartido de la industria financiera y el pueblo de Estados Unidos", agregó.
Al dar a conocer el plan el miércoles, Obama señaló que castigará los excesos del pasado, en particular lo que calificó como "bonos escandalosos" cobrados por los altos ejecutivos de los bancos.
De ser aprobado por el Congreso, el nuevo gravamen, bautizado como "tasa de responsabilidad en la crisis financiera", permitirá recaudar unos 90.000 millones de dólares en 10 años y 117.000 millones en 12 años, según la Casa Blanca.
Obama dijo en esa ocasión que si los grandes bancos están en tan buenas condiciones que pueden pagar "bonificaciones escandalosas" también pueden devolver el dinero que los salvó del colapso.
El nuevo impuesto propuesto se aplicará a las 50 mayores entidades financieras que operan en el país, entre bancos, aseguradoras e intermediarios financieros, aunque 15 de ellas son filiales de compañías extranjeras.
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