México y Estados Unidos acordaron iniciar una nueva etapa en la cooperación antidrogas que incluya aspectos sociales y económicos, en medio de una ola violenta del narcotráfico que ya alcanzó a personas vinculadas al gobierno estadounidense.
La secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton dijo este martes que la nueva etapa es un "reconocimiento de que queremos una estrategia amplia" al considerar que la seguridad en sí misma es importante, pero también las áreas sociales y económicas.
Al término de un encuentro de alto nivel entre funcionarios de seguridad de ambos países, Clinton afirmó que Estados Unidos acepta la responsabilidad que les corresponde en la guerra antidrogas y reconoció que la demanda de drogas en su país y el tráfico ilegal de armas alimentan la violencia de los carteles en México.
Áreas de trabajo
La nueva etapa estará enfocada en cuatro áreas: desmantelamiento de las organizaciones del narcotráfico; fortalecimiento de las instituciones de seguridad; el desarrollo de una frontera segura y competitiva, además del fortalecimiento de la cohesión social en comunidades de los dos países.
Los gobiernos de ambos países anunciaron que como parte del nuevo enfoque realizarán un estudio binacional sobre el consumo de drogas ilícitas en cada uno de sus territorios para tener una idea precisa y actual de las tendencias.
También se acordó lanzar planes piloto contra la violencia en ciudad fronterizas de ambos lados: Tijuana-San Diego y Ciudad Juárez-El Paso, que busca fortalecer las capacidades institucionales en cada una de las localidades, al tiempo de promover el desarrollo económico y social.
Los acuerdos son parte de la renovación de la llamada Iniciativa Mérida, lanzada en 2007 para proporcionar equipo y capacitación a México para que aumentara su capacidad policiaco-militar contra los carteles de las drogas.