Cuando al becerro lo van a marcar con un hierro caliente se le amarran las patas y se le pone la rodilla en el cuello.
Mientras que eso ocurre, el animal desesperado saca la lengua y la arrastra por la tierra seca, una sensación incómoda seguro, así de incómoda como la que los nietos de Silvio sienten luego de que su abuelo les pide que lo maten.
Esa es la analogía que se puede apreciar en la película Tierra en la lengua del director Rubén Mendoza, un filme que cuenta la historia de un patriarca casanareño que decide morir antes de que una enfermedad o la vejez se le adelanten.
El director habló con El Colombiano sobre su nuevo filme, el cual estará en cartelera en Colombia el próximo viernes 18 de julio.
¿Cómo fue la experiencia al filmar Tierra en la lengua?
"La película fue grabada en el Casanare, en paisajes que conocí durante la niñez, pues mi abuelo era de allá y vine en varias ocasiones. Mi abuelo inspiró parte del protagonista, pues yo quería un hombre de esos machos, patriarcas de la zona. Fue una gran alegría grabar allá, lo hice descalzo y cuando había descanso me iba para el río. Filmar allí fue un reencuentro".
¿De dónde salió la idea?
"La primera versión del guión lo escribí cuando tenía 20 años. Lo había dejado en el olvido y lo desenterré para aplicar a una beca de realizadores de cine del Festival de Cannes. Gané, viajé a París y lo que hice fue alimentarme de más cine, aprendiendo de directores y otros compañeros. Al final fueron 25 versiones del guión para una película que grabamos en cinco semanas con culebras, osos hormigueros, venados y con el invierno que hasta nos hizo cambiar de caminos. Con todo el trabajo de búsqueda de locaciones y actores fueron dos años".
Me dijo que había grabado descalzo y en una zona complicada por el paisaje. ¿Esa incomodidad ayuda a sacar buenas películas?
"Para mí escribir en la comodidad es difícil, por eso en ocasiones la incomodidad ya sea del tiempo, del lugar es lo que ayuda. Por ejemplo, en la incomodidad del rodaje, eso lo ayuda uno a no desgastarse en egos sino a usar bien la energía. Igual no creo que la incomodidad sea la única materia prima para hacer buen cine, solo que me cuesta verlo de forma industrial".
Tierra en la lengua ha sido bien recibida en los festivales que ha participado...
"Sí, la presenté en Guadalajara, en Tolouse, además del Festival de Cine Colombiano de Nueva York donde ganó como mejor largometraje de ficción. También estuvo en el Festival de Cine de Pesaro en Italia, donde obtuvo una mención especial del jurado y el premio Pesaro de cine joven. También se recibieron dos galardones en la última edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena".
¿Qué espera este 18 de julio en la presentación formal de su película al público?
"Yo más agradecido con mi película y con el recibimiento que ha tenido en los festivales no puedo estar. Ese movimiento que ha generado es muy bueno y si uno se cree lo bueno también se cree lo malo. Creo que las expectativas son a veces pretenciones injustas. Lo que a mi me interesaba era hacer el filme".
¿Qué trabajos está realizando y cuáles ve a futuro?
"Estoy haciendo un documental desde hace tres años al que llamé Señorita María Luisa la Falda de la Montaña, el cual he detenido su grabación varias veces. Acabo de terminar un corto llamado Montañitas y ya estoy escribiendo cosas nuevas".
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