Cuando tocaron a su puerta unos hombres a caballo, de todo pasó por su mente, menos que era para pedirle ayuda.
Corrían los años 60 cuando ella, Maureen Orth, con sus veintipico de años, se desempeñaba como una integrante de los Cuerpos de Paz y prestaba su ayuda a la comunidad del barrio Belén Las Violetas.
Quienes la buscaban venían de más arriba, de la parte alta de Aguas Frías, donde no había opción de educación para sus hijos.
Un señor donó el terreno, los cafeteros aportaron cemento y ladrillos y ella creó una junta de Acción Comunal. Unidos levantaron los dos primeros salones de clase de una escuelita.
Diecisiete años después, cuando se había convertido en una connotada periodista -su primer puesto fue en Newsweek , luego estuvo en Vogue , el New York Womany Vanity Fair , la revista donde trabaja desde 1988-, Maureen regresó a Medellín y encontró que aquella escuelita había crecido, se había convertido en una Institución Educativa, y para acabar de ajustar lleva el nombre de Marina Orth, así en español, en su homenaje.
"Ese ha sido uno de los mejores días de mi vida. Fue muy impactante ver mi nombre escrito en un tablón de madera y ser objeto de un homenaje que duró cinco horas: desde serenata hasta un completo acto público hecho por los niños", recuerda esta mujer que pasa gran parte de su vida viajando y entrevistando a personajes de la talla de Vladimir Putin, Margaret Thatcher, Carlos Menem, Mary Robinson.
Quizás esa visión de un mundo ancho y ajeno le ha permitido mantener su norte en los temas prioritarios, como la forma de asegurarles el futuro a los niños de la institución educativa que ella apadrina.
Desde 2004 comprendió que estos pequeños no tendrían oportunidad de competir en la vida si no se capacitaban en inglés e informática.
Gracias a sus contactos empezó a actuar como puente entre los que tienen y pueden, para proveerles a aquellos que carecen de opciones.
Los resultados no se han hecho esperar. El modelo de enseñanza que se aplica en la Marina Orth se empezó a multiplicar hace unos meses en El Carmen de Viboral. La idea es seguirlo gracias al resultado del trabajo por medio de alianzas entre lo público y lo privado.
Maureen es consciente de que suena raro que alguien que escribe para Vanity Fair, una revista que va de los asuntos mundiales al entretenimiento, de los negocios a la moda, esté pendiente del futuro de los niños de Aguas Frías.
Sin embargo, ella es enfática en señalar que "esta es mi verdadera pasión. Sentir que puedo ayudar a que estos niños tengan opciones y se conecten con el mundo".
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8