Más de 5.100 menores de 14 años fallecen anualmente en América Latina en accidentes de tránsito, según se recoge en el estudio Asientos de seguridad para niños. Situación en Iberoamérica y el Caribe, realizado por el Instituto de Seguridad Vial de Fundación Mapfre.
En el informe, que incluye datos de 18 países de esta región recabados durante los últimos cinco años y que ha sido actualizado en 2013, se destaca la necesidad de consensuar una legislación común sobre sillas de seguridad para el automóvil.
Además, agrega, es necesario desarrollar campañas permanentes sobre la necesidad de un uso correcto de los dispositivos de retención infantil en el automóvil.
En la versión actualizada del informe, hecha pública esta semana en Miami, en la reunión de la Red de Transporte de Diálogo Regional de Políticas del Banco Iberoamericano de Desarrollo, se destaca que la cifra de fallecidos se ha reducido a 5.100 desde los 6.500 anuales contabilizados en la primera edición del estudio de 2012. La reducción de esta cifra se debe, entre otros factores, a las mejoras en la seguridad vial realizadas en América Latina los últimos años.
En el documento presentado en la reunión internacional, en la que representantes de organizaciones y ministerios ponen en común experiencias e iniciativas en transporte y seguridad vial, también se incluyen datos de siniestralidad y mortalidad de España, Portugal, Suecia, Turquía, Malta y de los Estados de Massachusetts y Florida en Estados Unidos.
La tasa media de mortalidad infantil anual en accidentes de tráfico en los países de América Latina es de 34 fallecidos por millón de habitantes, una cifra muy superior a países de Europa analizados, donde la media de dicha tasa es de 7 niños fallecidos por cada millón de habitantes.
Si los países latinoamericanos tuvieran la misma tasa que estos países europeos, todos los años se salvarían en América Latina 4.060 menores.
El Salvador, Ecuador y Venezuela, son los países que tienen que realizar un mayor esfuerzo para mejorar la seguridad infantil, con 95, 64 y 48 menores fallecidos al año por cada millón de habitantes, respectivamente. En éstos, la normativa es menos rigurosa y los conductores están menos sensibilizados y tienen menos conciencia con estas medidas preventivas que el resto de países de la región.
A pesar de ello, este dato ha mejorado en casi la totalidad de estas naciones con respecto a años precedentes, ya que, entre otros aspectos, ha mejorado su seguridad vial.
México y Brasil (con 33 menores fallecidos al año por cada millón de habitantes) acumulan alrededor del 50 por ciento de todos los niños fallecidos en los países latinoamericanos analizados, motivo por el que es recomendable que pongan en marcha lo antes posible medidas preventivas.
Los países de América Latina con menor número de víctimas infantiles por cada millón de habitantes son Puerto Rico (16), Guatemala (20), Panamá (20), Nicaragua (23) y Colombia (25).
En los Estados de Florida y Massachusetts el número de menores de 14 años fallecidos al año en accidentes de tráfico por cada millón de habitantes se sitúa en 26 y 5, respectivamente.
Mejoras en la seguridad vial
Para mejorar la seguridad vial de los más pequeños es fundamental que viajen en sillas y alzadores en función de su peso y la altura y siempre con el cinturón de seguridad abrochado.
El uso de estos sistemas reduce entre un 50 y un 90 por ciento las lesiones graves y mortales en los menores.
Es clave que los países latinoamericanos desarrollen una normativa técnica sobre el uso de sistemas de retención infantil para que las sillas estén homologadas y sean seguras para los niños, así como evitar la coexistencia de legislaciones diferentes en el mismo país.
Las carencias en la legislación son uno de los principales problemas. Así, en Guatemala y Perú no existe legislación específica sobre sillas de seguridad infantiles, en otros países como Honduras, Nicaragua o la República Dominicana la ley sobre esta materia es básica y en algunos, como México la legislación difiere de unos estados a otros.
La seguridad vial tiene que ser una prioridad en América Latina, considera la Fundación Mapfre y para ello también hay que promover el número de campañas informativas y de toma de conciencia para que los padres se den cuenta de la importancia que tiene la seguridad a la hora de prevenir accidentes.
La accidentalidad relacionada con el tráfico constituye la primera causa de muerte violenta en la infancia en la región y que los responsables de la seguridad de los niños son exclusivamente los adultos, sobre todo padres, conductores y educadores.