Así caiga nieve, los pedalistas colombianos están preparados para el debut de hoy y poder soportar el frío con mayor "seguridad".
No son los tiempos de antes de aquel desembarco del ciclismo colombiano en Europa a comienzos de los años ochenta, cuando no se iba con la ropa adecuada para afrontar las dificultades del clima de Europa a comienzos del año.
Todo está previsto, para que desde hoy, diez de los 16 corredores del cuadro de Colombia-Coldeportes afronten el primer banderazo de una temporada europea, que habla de una nueva generación de pedalistas.
En años pasados, algunos de los colombianos que afrontaban las primeras competencias del año en el Viejo Continente, acostumbraban a mitigar los efectos de la nieve y el frío, poniéndose condones en las manos y en los pies, para evitar el "congelamiento" cuando se está en plena competencia.
Juan Pablo Suárez, quien vive con tres de sus compañeros a orillas del lago Eliseo, en Italia, contó ayer que hoy todo es diferente, incluso de cuando él estuvo en España y en Italia, entre 2005 y 2007.
"El técnico Claudio Corti tiene todo previsto y desde que estamos aquí hemos empleado prendas de neopreno -material que emplean los buzos- y otras telas especiales que llevan los uniformes y que nos aíslan del frío y la nieve. Con esto, el cuerpo aguanta y el sudor corre libre, especialmente con las prendas de marca Nalini que nos trajeron. Lo demás es proteger muy bien la cara, las manos y los pies con guantes especiales y los botines de invierno", contó el pedalista antioqueño, quien debutará la semana venidera, con motivo de la clásica Reggio Calabria, igualmente en el país de la bota.
Para fortuna de los ciclistas del cuadro nacional, ese que desde anteayer es manejado por la Federación Colombiana de Ciclismo y por el Comité Olímpico Colombiano, el arribo anticipado a Italia, ha dado la oportunidad de aclimatarse, sobre todo por la ola de frío reinante -ayer la temperatura era de cuatro grados bajo cero y nevó-, y acomodarse a la alimentación, el cambio de ambiente y de horario.
"Todo lo que encontramos nos hace la vida más fácil. Incluso hemos compartido entrenamientos con otros corredores de la región. Donde vivimos, es un lugar muy bonito y disfruto uno de los cuatro apartamentos con Carlos Julián Quintero, Frank Osorio y Javier González. Salimos a la puerta y es sino cruzar la calle para estar al borde del lago".
La felicidad se le notaba a leguas al fortísimo corredor antioqueño, que el año pasado dio muestras de su clase en varias clásicas de la temporada española, con el uniforme del EPM-Une.
Pero hoy, su realidad se encuentra en el elenco del Colombia-Coldeportes que revive el sueño del ciclismo del otro lado del mundo, en pos de confirmar a una nueva generación que quiere ir más allá del frío, cuando una decena de ellos se le mida al GP Etruscos, con temperaturas que congelan el cuerpo.
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