De las cédulas en papel manuscritas que describían "los cabellos" del ciudadano, sus labios, sus orejas y su cutis, se pasó a un documento que almacena información.
La nueva cédula con holograma incluye datos como RH, que puede salvar la vida de su portador en caso de un accidente.
Además, la inclusión de las huellas digitales en el sistema Afis (Sistema de Identificación Automático de Huelas, por sus siglas en inglés) permite identificar en minutos a su propietario en caso de un accidente o de que esté inmerso en un delito.
Las mujeres, que solo en 1954 recibieron el derecho al voto y, por ende, a portar el documento, ya lo usan como muestra de su autonomía.
La primera en recibir la cédula laminada fue Carola Correa de Rojas Pinilla, esposa del entonces presidente, general Gustavo Rojas Pinilla quien concedió a las mujeres el derecho al sufragio.
Ella usaba el "de" que la acreditaba como casada, algo que cada vez hacen menos mujeres y algunas que lo tenían aprovecharon la renovación de cédulas para hacer el cambio.
Una forma de recordar
En enero de 2010 cuando su cédula laminada sea solo un recuerdo, Luz Estella Montoya cumplirá 75 años.
Su primera cédula la tramitó el 18 de junio de 1961. Era una joven de 21 años (que constituían la mayoría de edad), estaba casada hacía dos y recién había nacido Rocío, su primera hija.
"Manolo" (Manuel Pérez) el hombre con el que compartió su vida durante 53 años, la acompañó a hacer el trámite.
No guarda un recuerdo especial del día en el que se convirtió oficialmente en ciudadana ni dónde quedaba la Registraduría en Medellín, de lo que está segura es que la pluma metálica encabada en madera con la que le tocó firmar le sacó canas verdes.
Aunque Manolo, su mamá y su suegra están muertos, todavía conserva sus cédulas, porque es una forma de conservar su recuerdo.
Su nueva cédula la tramitó hace casi tres años y también la acompañó Manolo. El proceso fue muy parecido pero la agilidad del trámite, el uso de computadores y la forma de tomar las fotos, le llamó la atención.
Además, no tuvo que desplazarse para reclamarla porque una de las novedades es la entrega a domicilio, por un valor de 20.000 pesos.
Anuncio por mesenger
Leidy Moscoso, estudiante de Comunicación Social en la UPB, de Medellín, tramitó su cédula en junio de 2008.
En mayo de ese año y durante casi 15 días le recordó a sus contactos de mesenger y Facebook que estaba próxima a cumplir los 18 y comenzó una cuenta regresiva.
Sin embargo, se demoró casi dos meses para sacar el documento y eso porque tenía que ir a hacer un casting para presentar un programa en televisión.
Leidy está convencida de que debe haber una ley de la naturaleza que apunte a que "todo el mundo salga feo en la cédula" y cree que no fue la excepción.
La foto fue todo un karma porque cuando la sacó tenía un suéter naranjado y unas aretas que le hacían juego.
El problema es que el color no registraba en el documento y la tecnología tuvo que acudir a salvarla: durante una hora los del laboratorio fotográfico se dedicaron al photoshop para que el suéter se convirtiera en negro y las aretas quedaran en verde militar. Un combinado que, en su concepto, no pega.
Aunque sabe que el documento ya llegó todavía no lo ha reclamado. Lo mejor de tenerlo es que "a la hora de salir a rumbiar" quienes miran la contraseña ya no le pedirán otro soporte que acredite su identificación. ¡Eso le pasa por tener cara de niña!
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